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Visita virtual-espiritual a la tumba de Pedro Casaldáliga

Te invitamos a hacer una visita virtual a la tumba de Pedro Casaldáliga y sus alrededores aprovechando las posibilidades técnicas que tenemos disponibles hoy en día.

De la mano de las imágenes de Google Maps y con las fotografías que ponemos a tu disposición nos acercaremos espiritualmente al pueblo de São Félix do Araguaia, donde Casaldáliga llegó en 1968 y vivió hasta el día de su muerte, el pasado 8 de agosto de 2020.

Imagen 1: el entorno

Este es un primer acercamiento al pueblo donde Casaldáliga vivió durante más de 50 años y donde fue enterrado el 12 de agosto de este año, São Félix do Araguaia: en el centro-oeste de Brasil, en el extremo sur de la Amazonía y a unos 1.200Km al norte de la capital del país, Brasilia.

En São Félix viven hoy poco más de 11.000 personas, la mayoría en el campo, aunque el municipio tiene una extensión equivalente a la mitad de toda Bélgica.

El pueblo, emancipado políticamente en 1976, está marcado por el paso de uno de los grandes ríos de Brasil, el río Araguaia. Allí, «el río más hermoso del mundo», como dijo Pedro en una conferencia de poesía, atraviesa la región de sur a norte, aunque lo hace en curvas sinuosas, como los grandes ríos tropicales. Desde su paso por São Félix todavía le quedan unos pocos miles de kilómetros por desembocar, uniéndose al río Tocantins, en el inmenso Amazonas.

L'entorn de São Félix do Araguaia

Toda la Prelatura (Dioesis) de la que Casaldáliga fue obispo se encuentra dentro de lo que en Brasil se llama la «Amazonía Legal». Es decir, el área de influencia del río Amazonas.

Sin embargo, la vegetación de la región combina el encuentro de los dos mayores biomas de Brasil: por un lado, encontramos numerosas expresiones vegetales típicas de la sabana más biodiversa del mundo, llamada Cerrado; y, por otro, tenemos bien presente la gran exuberancia característica de la selva amazónica.

Imagen 2: el pueblo

Aproximació a São Félix do Araguaia

Un poco más cerca, a pocos cientos de metros de altura, ya vemos todo el pueblo de São Félix, situado entre el río Araguaia al este (a la derecha de la imagen) y la salida por el camino de tierra (la carretera BR242) al oeste (izquierda).

El margen derecho del rio Araguaia pertenece a la Illa do Bananal, «la isla fluvial más grande del mundo», del tamaño de El Salvador, situada entre los dos brazos del Araguaia.

En la imagen también podemos ver el pequeño aeródromo local situado en el barrio llamado Vila Santo Antonio.

Abriendo el enlace de Google también se puede ver marcada la «casa cural» donde Casaldáliga vivió durante más de 30 años . Como se puede ver es una vivienda exteriormente muy similar a las otras casas vecinas, aunque en su interior es una de las más sencillas de toda la calle, incluso hoy en día. Nunca ha habido un palacio episcopal en toda la Prelatura.

Imagen 3: el centro

Centre de São Félix do Araguaia

Bajamos algo más para ver São Félix más en detalle. Destaca en primer lugar esta especie de “triángulo”, que es el que podríamos denominar como el barrio histórico del pueblo. Arriba del todo, en el extremo derecho, se encuentra el Cementerio Karajá, donde econtraremos la tumba de Pedro Casaldáliga y hacia donde nos dirigimos. A la derecha el gran río Araguaia, corriendo hacia el Norte (hacia arriba a la imagen), hacia el Amazonas.

En el centro de la imagen también podrás ver la Parroquia de este barrio triangular, que es la Catedral de São Félix do Araguaia. En ella podremos encontrar el mural que Casaldáliga pidió pintar a Maximino Cerezo Barredo, y que se ha convertido en el icono más extendido y reconocido de la Iglesia de la Liberación. En la fachada de la Catedral podemos ver otro gran mural, de azulejos, también de Cerezo Barredo, representando la Asunción de Maria, patrona del templo (ambas imágenes, y otras del lugar, pueden verse en Google Maps o bien pulsando AQUÍ).

A la izquierda de la imagen volvemos a ver destacada la casa cural o «casa del obispo», en el extremo del barrio antiguo, buscando estar cerca del otro gran barrio de la ciudad. Fue Casaldáliga quién eligió la casa, por su sencillez y su pobreza: sus paredes de ladrillo de barro, su techo de “uralita”, sus ventanas de tablones que se cierran haciendo girar una tablita de madera clavada, su suelo de cemento, sin baldosas… y sus puertas siempre abiertas. Además, la puerta de la habitación de Casaldáliga fue siempre una simple cortina: nunca tuvo puerta en su dormitorio.

Algo más allá (a la derecha en la imagen), entre la casa Pedro y la Catedral de São Félix, encontraremos la sede de la asociación que Casaldáliga y su equipo fundaron en plena dictadura militar para trabajar junto a los campesinos y los indígenas: la Asociación ANSA, que todavía es referencia de trabajo social en el Araguaia gracias a las donaciones solidarias de personas de todo el mundo.

Imagen 4: Los «misioneros»

Primera Esglèsia

Bajamos algo más y nos acercamos al que era el centro de São Félix cuando llegaron los misioneros claretianos con el Casaldáliga al frente (en julio de 1968). São Félix do Araguaia era poca cosa más que el muelle al lado del río (en la fotografía, se ve como una lengua de tierra más clara que entra en el río, donde fondean las barcas, flanqueado por dos salientes flotantes), y una hilera de casas paralelas a la orilla.

A menos de 100 metros del muelle, había la pequeña capilla, construida al estilo rural, con un andamio de palos para sujetar la campana. Por aquella capillita, más o menos una vez al año, pasaban algunos misioneros, sobre todo salesianos, para decir misa y administrar los sacramentos a la gente de la región. Eran lo que en Brasil se conoce como las «desobrigas» (celebraciones de ‘cumplimiento pascual’…). En el lugar donde estaba esa pequeña capillita primera se alzó una cruz como recuerdo, que todavía podemos ver en las imágenes que os ofrecemos.

Primeira Capelinha de São Félix

Los claretianos Pedro Casaldáliga, José María Gil y Leopoldo Belmonte con un grupo de ‘sin tierra’ frente a la primera capilla. Imagen: Archivo Prelatura de São Félix.

Casaldáliga vivió primeramente junto a aquella primera capillita. En el patio de esa casa, fueron plantados dos árboles de mango en el patio de la casa, que hoy tienen más de 50 años y que se levantan, majestuosos, reverenciando el río Araguaia.

Desde este balcón sobre rio, en noche de luna llena, Casaldáliga escribió su poema al Che, al escuchar por la radio de onda corta comentarios internacionales sobre su muerte:

«Escucho, al transistor, cómo te canta
la juventud rebelde,
mientras el Araguaia late a mis pies,
como una arteria viva,
transido por la luna casi llena.
Se apaga toda luz. Y es sólo noche

….

Primeira Capela e casa dos Padres em São Félix

«La casa que se ve al lado es la primera casa de la Prelatura, en donde Pedro y yo vivímos en 1969 y 1970. Era una casa con solo un cuarto y la cozina. Habia sido la casa en que Leonardo Vilas se havia hospedado y después, hasta que llegamos nosotros, era una casa en donde se vendia carne. Em 1971 se construyó otra casa, porque el equipo fué creciendo y que hoy es la sede del Ayuntamiento…». Leopoldo Belmonte.

Más tarde, otros claretianos y las hermanas de San José, venidas de varias partes de Brasil para formar el equipo de Casaldáliga, se instalaron en la primera línea de casas junto al río, enfrente a la capilla. Pronto se tuvo que construir una iglesia más grande, que es hasta hoy día la catedral de São Félix do Araguaia.

Imagen 5: El funeral

Centro Comuniário Tia Irene

Al norte de São Félix do Araguaia, casi a la salida del pueblo, también podemos ver el edificio del «Ginásio», el primer colegio de enseñanza fundamental completa que tuvo la región. Fue construido por los misioneros claretianos en 1972, atendiendo a una primera prioridad pastoral para el desarrollo integral del Araguaia: la educación.

A pesar de ser desmantelado por la dictadura en 1973, se convirtió en un centro de referencia en todo el estado de Mato Grosso y fue semilla de la formación política de muchas y muchos en el Araguaia.

En ese mismo local, más tarde, se adecuó para albergar lo que hoy es el «Centro Comunitario Tía Irene». Allí tuvo lugar la celebración eucarística de la Pascua de Pedro que muchos de nosotros, y varios miles de personas en todo el Mundo, pudimos acompañar por internet.

El día del entierro de Casaldáliga, la procesión salió a la calle (hacia el río), dobló a la izquierda, hacia el norte, llevando el cuerpo de Pedro hacia el cementerio, a unos 200 metros. Su ataúd fue cargado por el pueblo, por los agentes de pastoral, y por los «guerreros indígenas Xavante», ataviados con sus colores de gala.

[Pensemos un momento en la significación de la imagen de un Pueblo Indígena cargando el cuerpo de un obispo, de un valor histórico, tal vez único en este Continente indígena conquistado a golpe de Cruz y de Biblia: un Pueblo Indígena entierra con los máximos honores a un obispo misionero que siempre estuvo ‘contra la Conquista y su mal llamada evangelización’].

Imagen 6: El lugar del descanso

Tomba on descansa Pere Casaldàliga

Esta es una vista próxima de la tumba de Pedro Casaldáliga. Estamos bastante bajos como para «adivinar» el montículo de tierra de la tumba, bajo un árbol de Pequi (pequizeiro, Caryocar brasiliense), a unos 50 metros del agua del Araguaia, que besa y mima, devoto, el humilde montículo del cementerio.

Este rectángulo vertical, sugerido por sus pequeños muros, es el cementerio donde fueron enterrados los antepasados indígenas, «legítimos emperadores de América», como los denomina Casaldáliga en la «Misa de la Tierra sin males».

Prácticamente hasta el inicio del siglo XX, la región estaba habitada únicamente por estos pueblos. No obstante, con la llegada del agrocapitalismo, sobre todo a partir de los años 60, -buscando no oro esta vez, sino tierra, latifundios-, el cementerio tuvo que acoger a los trabajadores sin tierra; a los ‘peones‘ maltratados y asesinados por los terratenientes; a los niños muertos de hambre y de malaria … y a la propia población local.

Casaldáliga explica con pasión testimonial en su «diario de misión» como se le rasgaba el alma en aquellos entierros que él mismo celebraba en sus primeros años misioneros en este cementerio.

Por eso, en sus últimos años, pidió – «si no fuera mucho privilegio», ser enterrado allí, junto a los indios, los sin tierra, los peones, los niños malogrados, los personajes anónimos del Araguaia, los más pobres, «casi siempre sin ataúd, muchas veces sin nombre »…

Imagen 7: Ante la tumba de Casaldáliga

Pedro Casaldàliga descansa pa beira do Rio Araguaia

Estás ante la tumba de Pedro Casaldáliga.
Te proponemos hacer un momento de silencio, de escucha,
de comunión con este hermano y con sus Causas.

Gracias por acompañarnos.

Para la visita, puedes guiarte tambén por los enlaces siguientes: puedes empezar abriendo directamente GoogleMaps y buscando «São Félix do Araguaia, MT» o bien haciendo click en el botón siguiente:

Una vez con el mapa de São Félix en la pantalla, identifica estos seis puntos (marcados cada uno con su pequeño círculo puntiagudo como señal de ubicación), a saber:

1) En medio de la larga avenida que cruza el pueblo, encontramos la Casa del Obispo Pedro Casaldáliga: AQUÍ

2) Algo más allá, veremos la Asociación ANSA, fundada por Casaldáliga y su equipo en plena dictadura militar para trabajar junto a los campesinos y los indígenas y que todavía funciona gracias a donaciones solidarias.

3) En la misma avenida, pero más cerca del río, podremos ver la Catedral Prelaticia Nossa Senhora da Assunção, donde Pedro daba misa todos los domingos.

4) La primeira Igrejinha (capillita) de São Félix do Araguaia, antes de ser formalizada como Prelatura, junto al rio Araguaia, ante el Ayuntamiento.

5) Casi a la salida del pueblo, podremos ver la tumba de Pedro Casaldáliga, en el cementerio Karajá, el punto más en el norte de São Félix do Araguaia.

6) Un poco antes, podamos echar un vistazo al Centro Comunitario ‘Tía Irene’, lugar de reuniones de todo el pueblo, construido con la solidaridad catalana, a través de la Fundación Alfonso Comín, y donde se encuentra el Archivo de la Prelatura de São Félix do Araguaia, con más de 300 mil documentos clasificados.

En cada uno de estos lugares, si pulsas sobre el pequeño círculo puntiagudo correspondiente, podrás ver algunas fotografías que hemos ido postando. Son muchas fotografías, incluso de la celebración del entierro de Casaldáliga.

 

José María Vigil y
Raúl Vico, Fundación Pedro Casaldáliga

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