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3 motivos por los que Brasil es el epicentro del Coronavirus

Con 700.000 casos confirmados y más de 36.000 muertos, Brasil ya es el tercer país con más defunciones por Coronavirus del mundo. En la Amazonía, los contagios ya son más de 180.000. ¿Estos son -a nuestro juicio- los motivos que explican esta evolución?

8 de junio de 2020

Las causas de Pedro Casaldáliga

Brasil es el segundo país del mundo con más casos Coronavirus, justo detrás de los Estados Unidos. A pesar de que, por motivos obvios, la incidencia del virus se manifiesta especialmente en las ciudades más densamente pobladas, la elevada cantidad de positivos detectados en el estado de Amazonas, uno de los más aislados y con temperaturas más altas del país, sorprende a las autoridades.

Lo más preocupante, sin embargo, no son sólo los datos absolutos, sinó el hecho de que Brasil es el país del mundo donde la pandemia se está propagando más rápidamente.

¿Qué explica esta evolución por encima de la media mundial?

1. La actitud de su presidente

Desde el inicio de la pandemia, e imitando a Trump, el Predisent Bolsonaro ha puesto en marcha una campaña para minimizar la gravedad de la COVID-19.

Contrario a cualquier medida de aislamiento o confinamiento, el presidente de extrema derecha ha mantenido un discurso basado en que el Coronavirus es una “gripezinha”.

Desde que asumió la presidencia del Brasil al 2019, Bolsonaro se ha caracterizado por sus declaraciones xenófobas, homófobas, contrarias a los Pueblos Indígenas e incluso favorables a la dictadura militar y a la tortura. En su gobierno ya hay más de 3.000 militares ocupando varios cargos de responsabilidad y substituyendo a técnicos, científicos y académicos.

Las ideas extravagantes y provocativas de Bolsonaro han hecho que 2 ministros de sanidad hayan dimitido en menos de 4 meses, en plena pandemia.

La relación es clara: cada vez que Bolsonaro sale en la televisión, en la radio o en los diarios minimizando la gravedad de la pandemia y manifestandose contra el aislamiento, más gente sale a la calle ignorando las medidas de confinamiento que alcaldes y gobernadores intentan implantar.

2. Uno de los países más desiguales del mundo

La família de la Darlete viu a l'Assentament Dom Pedro

Darlete vive al Asentamiento Don Pedro, una extensa comunidad rural aislada, en la que viven otras 400 familias en régimen de usufructo de la tierra. Madre de 7 hijos, sus ingresos dependen de lo que consigue vender a la feria quincenal que se organiza en São Félix do Araguaia: un poco de fruta, verdura y legumbres que lleva hasta la feria en un viaje de 6 horas encima un camión. La familia de Darlete percibe una ayuda del gobierno de 205 reales mensuales, unos 35 euros.

En la comunidad donde vive Darlete, para ir al médico -o al banco, o a correos-, tienen que hacer 3 horas de viaje por una carretera de tierra que en la época de las lluvias se transforma en un barrizal. Allí tampoco tienen servicios básicos como agua corriente o alcantarillado.

En esa situación, para familias como la de Darlete, quedarse a casa es sinónimo de pasar hambre. Salir a la calle y continuar su actividad de subsistencia es la única opción que tienen.

La situación en las grandes ciudades es parecida: el 6% de la población (más de 12 millones de personas) vive en “favelas”, donde la densidad poblacional es muy alta y la renta media no llega a los 100 euros mensuales. La mayoría tampoco tienen servicios como agua, alcantarillado o recogida de basura.

Para todos ellos y ellas, quedarse en casa no es una opción.

3. Un sistema sanitario en ruínas

La mayor parte del sistema sanitario de Brasil es privado. Además, si bien es cierto que existe un sistema público de la salud “universal”, el mismo es muy precario. Un ejemplo: un bebé que nace en el Araguaia tiene 7 veces más probabilidades de morir que si lo hace en España.

Pero, además, el sistema de salud pública no llega en condiciones a una buena parte de la población, sobretodo en áreas rurales y comunidades indígenas. Lo cierto es que, en Brasil una buena parte de la población no tiene ningún tipo de asistencia médica.

Aquí en el Araguaia, una de las regiones más distantes y aisladas, un solo hospital, con 1 único respirador, tiene que atender una área equivalente a toda Cataluña. Además, muchos de los poblados y asentamientos en los que viven centenares de familias están en 3 o 4 horas del médico más próximo.

Además, la adquisición de respiradores o tests de detección se ha visto comprometida por el hecho de que Brasil es uno de los últimos países donde la pandemia ha llegado. El mercado está totalmente saturado después de que el virus haya pasado por Asia, por Europa y esté en plena afectación en los Estados Unidos.

En este contexto, el descontrol de la enfermedad es evidente y, además, es plausible pensar que hay muchísimos más casos que los que nos dicen las cifras oficiales.

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