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Los 8 rasgos fundamentales para convertirnos en hombres y mujeres “nuevas”

Los 8 rasgos fundamentales para convertirnos en hombres y mujeres “nuevas”

Con mayor o menor lucidez, con lógica vital más o menos consecuente, ya hemos descubierto la sociedad hecha sistema, dentro de la estructura que nos envuelve y condiciona, bajo la inevitable solicitación de la coyuntura diaria.

La Iglesia, perita en eternidad y menos perita en historia, durante siglos, muchas veces, fácilmente sólo veía personas; o individuos, sólo; o, más dicotómicamente aún, a veces solamente veía almas…

Sin dejar de enfrentar nunca esa globalidad estructural en la cual se forja la historia humana y dentro de la cual acontece el Reino, deberíamos ahora redescubrir, comprometidamente, la persona, miembro de la sociedad y protagonista de la historia y del Reino.

El Hombre -el varón y la mujer- es un ser estructurado y estructurante. La historia, el sistema y el Reino lo hacen, pero, a su vez, él hace el sistema, la historia y el Reino.

Pedro passeando junto al Río Araguaia

En nuestra América Latina, por ejemplo, despierta hoy convulsivamente para la segunda liberación total, dos grandes hombres marxistas proclamaron, con sus palabras y con su vida -y con su muerte-, la utopía del hombre nuevo, la ensoñación incontenible del «hombre matinal»: el Ché y Mariátegui. Y en la revista «Amanecer» de marzo y abril de este año de muerte y de Gracia de 1982 acabo de leer un fragmento del libro premiado del comandante sandinista, Ornar Cabezas, sobre «la mirada del hombre nuevo» y «el hombre nuevo que está en la montaña…».

La reflexión y la vivencia de una espiritualidad de la liberación, en América Latina (en el Tercer Mundo, en el mundo más en general, pienso yo sinceramente), deberán tener como consideración y exigencia básicas la utopía necesaria del hombre nuevo.

Hace días que intento delinear, para mis adentros, los rasgos fundamentales del hombre nuevo. Y ese intento es lo que ofrezco ahora, como una contribución balbuciente al libro del DEI sobre «Espiritualidad y liberación en América Latina».

Nuestros teólogos, nuestros sociólogos, nuestros psicólogos y nuestros pastoralistas dirán su palabra mayor, científicamente. Y nuestros santos y nuestros mártires harán verdad -lo hacen ya, con caudalosa efusión- el rostro Latinoamericano del hombre nuevo.

Los rasgos del hombre nuevo serían, a mi modo de ver:

 

1. LA LUCIDEZ CRITICA

Una actitud de crítica «total» frente a supuestos valores, medios de comunicación, consumo, estructuras, tratados, leyes, códigos, conformismo, rutina…

Una actitud de alerta, insobornable.

La pasión por la verdad.

 

2. LA GRATUIDAD ADMIRADA, DESLUMBRADA

La gratuidad contemplativa, abierta a la trascendencia y acogedora del Espíritu. La gratuidad de la fe, la vivencia de la Gracia. Vivir en estado de oración.

La capacidad de asombrarse, de descubrir, de agradecer.

Amanecer cada día.

La humildad y la ternura de la infancia evangélica.

El perdón mayor, sin mezquindades y sin servilismos.

 

3. LA LIBERTAD DESINTERESADA

Ser pobres para ser libres frente a los poderes y a las seducciones.

La libre austeridad de los que peregrinan siempre.

Una morigerada vida de combate.

La libertad total de los que están dispuestos a morir por el Reino. 

 

4. LA CREATIVIDAD EN FIESTA

La creatividad intuitiva, desembarazada, humorada, lúdica, artística.

Vivir en estado de alegría, de poesía, de ecología.

La afirmación de la autoctonía.

Sin repeticiones, sin esquematismos, sin dependencias.

 

5. LA CONFLICTIVIDAD ASUMIDA COMO MILITANCIA

La pasión por la justicia, en espíritu de lucha, por la verdadera paz. 

La terquedad incansable. 

La denuncia profética.

La política, como misión y como servicio. 

Estar siempre definido, ideológica y vivencialmente, del lado de los más pobres.

La revolución diaria. 

 

6. LA FRATERNIDAD IGUALITARIA

O la igualdad fraterna.

El ecumenismo, por encima de razas y de edades y de sexos y de credos.

Conjugar la más generosa comunión con la salvaguardia de la propia identidad étnica, cultural y personal.

La socialización, sin privilegios.

La real superación, económica y social de las clases que están ahí, en orden al surgimiento de la sola clase humana.

 

7. EL TESTIMONIO COHERENTE

Ser lo que se es. Hablar lo que se cree. Creer lo que se predica. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas consecuencias y en las menudencias diarias.

La disposición habitual para el testimonio del martirio. 

 

8. LA ESPERANZA UTÓPICA

Histórica y escatológica. Desde el hoy para el mañana. La esperanza creíble de los testigos y constructores de la resurrección y del Reino.

Se trata de utopía, la utopía del Evangelio. El hombre nuevo no vive sólo de pan; vive de pan y de utopía.

Solamente hombres nuevos pueden hacer el mundo nuevo. Pienso que estos rasgos corresponden a los rasgos del Hombre Nuevo Jesús. Así de utópicamente vivió Él; esto enseñó en Belén, en la Montaña y en la Pascua; así nos configura trabajosamente su Espíritu, derramado en nosotros.

 

Publicado en el libro “Experiencia de Dios y pasión por el pueblo. Escritos Pastorales”, en 1983.

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Visita virtual-espiritual a la tumba de Pedro Casaldáliga

Visita virtual-espiritual a la tumba de Pedro Casaldáliga

Visita virtual-espiritual a la tumba de Pedro Casaldáliga

Te invitamos a hacer una visita virtual a la tumba de Pedro Casaldáliga y sus alrededores aprovechando las posibilidades técnicas que tenemos disponibles hoy en día.

De la mano de las imágenes de Google Maps y con las fotografías que ponemos a tu disposición nos acercaremos espiritualmente al pueblo de São Félix do Araguaia, donde Casaldáliga llegó en 1968 y vivió hasta el día de su muerte, el pasado 8 de agosto de 2020.

Imagen 1: el entorno

Este es un primer acercamiento al pueblo donde Casaldáliga vivió durante más de 50 años y donde fue enterrado el 12 de agosto de este año, São Félix do Araguaia: en el centro-oeste de Brasil, en el extremo sur de la Amazonía y a unos 1.200Km al norte de la capital del país, Brasilia.

En São Félix viven hoy poco más de 11.000 personas, la mayoría en el campo, aunque el municipio tiene una extensión equivalente a la mitad de toda Bélgica.

El pueblo, emancipado políticamente en 1976, está marcado por el paso de uno de los grandes ríos de Brasil, el río Araguaia. Allí, «el río más hermoso del mundo», como dijo Pedro en una conferencia de poesía, atraviesa la región de sur a norte, aunque lo hace en curvas sinuosas, como los grandes ríos tropicales. Desde su paso por São Félix todavía le quedan unos pocos miles de kilómetros por desembocar, uniéndose al río Tocantins, en el inmenso Amazonas.

L'entorn de São Félix do Araguaia

Toda la Prelatura (Dioesis) de la que Casaldáliga fue obispo se encuentra dentro de lo que en Brasil se llama la «Amazonía Legal». Es decir, el área de influencia del río Amazonas.

Sin embargo, la vegetación de la región combina el encuentro de los dos mayores biomas de Brasil: por un lado, encontramos numerosas expresiones vegetales típicas de la sabana más biodiversa del mundo, llamada Cerrado; y, por otro, tenemos bien presente la gran exuberancia característica de la selva amazónica.

Imagen 2: el pueblo

Aproximació a São Félix do Araguaia

Un poco más cerca, a pocos cientos de metros de altura, ya vemos todo el pueblo de São Félix, situado entre el río Araguaia al este (a la derecha de la imagen) y la salida por el camino de tierra (la carretera BR242) al oeste (izquierda).

El margen derecho del rio Araguaia pertenece a la Illa do Bananal, «la isla fluvial más grande del mundo», del tamaño de El Salvador, situada entre los dos brazos del Araguaia.

En la imagen también podemos ver el pequeño aeródromo local situado en el barrio llamado Vila Santo Antonio.

Abriendo el enlace de Google también se puede ver marcada la «casa cural» donde Casaldáliga vivió durante más de 30 años . Como se puede ver es una vivienda exteriormente muy similar a las otras casas vecinas, aunque en su interior es una de las más sencillas de toda la calle, incluso hoy en día. Nunca ha habido un palacio episcopal en toda la Prelatura.

Imagen 3: el centro

Centre de São Félix do Araguaia

Bajamos algo más para ver São Félix más en detalle. Destaca en primer lugar esta especie de “triángulo”, que es el que podríamos denominar como el barrio histórico del pueblo. Arriba del todo, en el extremo derecho, se encuentra el Cementerio Karajá, donde econtraremos la tumba de Pedro Casaldáliga y hacia donde nos dirigimos. A la derecha el gran río Araguaia, corriendo hacia el Norte (hacia arriba a la imagen), hacia el Amazonas.

En el centro de la imagen también podrás ver la Parroquia de este barrio triangular, que es la Catedral de São Félix do Araguaia. En ella podremos encontrar el mural que Casaldáliga pidió pintar a Maximino Cerezo Barredo, y que se ha convertido en el icono más extendido y reconocido de la Iglesia de la Liberación. En la fachada de la Catedral podemos ver otro gran mural, de azulejos, también de Cerezo Barredo, representando la Asunción de Maria, patrona del templo (ambas imágenes, y otras del lugar, pueden verse en Google Maps o bien pulsando AQUÍ).

A la izquierda de la imagen volvemos a ver destacada la casa cural o «casa del obispo», en el extremo del barrio antiguo, buscando estar cerca del otro gran barrio de la ciudad. Fue Casaldáliga quién eligió la casa, por su sencillez y su pobreza: sus paredes de ladrillo de barro, su techo de “uralita”, sus ventanas de tablones que se cierran haciendo girar una tablita de madera clavada, su suelo de cemento, sin baldosas… y sus puertas siempre abiertas. Además, la puerta de la habitación de Casaldáliga fue siempre una simple cortina: nunca tuvo puerta en su dormitorio.

Algo más allá (a la derecha en la imagen), entre la casa Pedro y la Catedral de São Félix, encontraremos la sede de la asociación que Casaldáliga y su equipo fundaron en plena dictadura militar para trabajar junto a los campesinos y los indígenas: la Asociación ANSA, que todavía es referencia de trabajo social en el Araguaia gracias a las donaciones solidarias de personas de todo el mundo.

Imagen 4: Los «misioneros»

Primera Esglèsia

Bajamos algo más y nos acercamos al que era el centro de São Félix cuando llegaron los misioneros claretianos con el Casaldáliga al frente (en julio de 1968). São Félix do Araguaia era poca cosa más que el muelle al lado del río (en la fotografía, se ve como una lengua de tierra más clara que entra en el río, donde fondean las barcas, flanqueado por dos salientes flotantes), y una hilera de casas paralelas a la orilla.

A menos de 100 metros del muelle, había la pequeña capilla, construida al estilo rural, con un andamio de palos para sujetar la campana. Por aquella capillita, más o menos una vez al año, pasaban algunos misioneros, sobre todo salesianos, para decir misa y administrar los sacramentos a la gente de la región. Eran lo que en Brasil se conoce como las «desobrigas» (celebraciones de ‘cumplimiento pascual’…). En el lugar donde estaba esa pequeña capillita primera se alzó una cruz como recuerdo, que todavía podemos ver en las imágenes que os ofrecemos.

Primeira Capelinha de São Félix

Los claretianos Pedro Casaldáliga, José María Gil y Leopoldo Belmonte con un grupo de ‘sin tierra’ frente a la primera capilla. Imagen: Archivo Prelatura de São Félix.

Casaldáliga vivió primeramente junto a aquella primera capillita. En el patio de esa casa, fueron plantados dos árboles de mango en el patio de la casa, que hoy tienen más de 50 años y que se levantan, majestuosos, reverenciando el río Araguaia.

Desde este balcón sobre rio, en noche de luna llena, Casaldáliga escribió su poema al Che, al escuchar por la radio de onda corta comentarios internacionales sobre su muerte:

«Escucho, al transistor, cómo te canta
la juventud rebelde,
mientras el Araguaia late a mis pies,
como una arteria viva,
transido por la luna casi llena.
Se apaga toda luz. Y es sólo noche

….

Primeira Capela e casa dos Padres em São Félix

«La casa que se ve al lado es la primera casa de la Prelatura, en donde Pedro y yo vivímos en 1969 y 1970. Era una casa con solo un cuarto y la cozina. Habia sido la casa en que Leonardo Vilas se havia hospedado y después, hasta que llegamos nosotros, era una casa en donde se vendia carne. Em 1971 se construyó otra casa, porque el equipo fué creciendo y que hoy es la sede del Ayuntamiento…». Leopoldo Belmonte.

Más tarde, otros claretianos y las hermanas de San José, venidas de varias partes de Brasil para formar el equipo de Casaldáliga, se instalaron en la primera línea de casas junto al río, enfrente a la capilla. Pronto se tuvo que construir una iglesia más grande, que es hasta hoy día la catedral de São Félix do Araguaia.

Imagen 5: El funeral

Centro Comuniário Tia Irene

Al norte de São Félix do Araguaia, casi a la salida del pueblo, también podemos ver el edificio del «Ginásio», el primer colegio de enseñanza fundamental completa que tuvo la región. Fue construido por los misioneros claretianos en 1972, atendiendo a una primera prioridad pastoral para el desarrollo integral del Araguaia: la educación.

A pesar de ser desmantelado por la dictadura en 1973, se convirtió en un centro de referencia en todo el estado de Mato Grosso y fue semilla de la formación política de muchas y muchos en el Araguaia.

En ese mismo local, más tarde, se adecuó para albergar lo que hoy es el «Centro Comunitario Tía Irene». Allí tuvo lugar la celebración eucarística de la Pascua de Pedro que muchos de nosotros, y varios miles de personas en todo el Mundo, pudimos acompañar por internet.

El día del entierro de Casaldáliga, la procesión salió a la calle (hacia el río), dobló a la izquierda, hacia el norte, llevando el cuerpo de Pedro hacia el cementerio, a unos 200 metros. Su ataúd fue cargado por el pueblo, por los agentes de pastoral, y por los «guerreros indígenas Xavante», ataviados con sus colores de gala.

[Pensemos un momento en la significación de la imagen de un Pueblo Indígena cargando el cuerpo de un obispo, de un valor histórico, tal vez único en este Continente indígena conquistado a golpe de Cruz y de Biblia: un Pueblo Indígena entierra con los máximos honores a un obispo misionero que siempre estuvo ‘contra la Conquista y su mal llamada evangelización’].

Imagen 6: El lugar del descanso

Tomba on descansa Pere Casaldàliga

Esta es una vista próxima de la tumba de Pedro Casaldáliga. Estamos bastante bajos como para «adivinar» el montículo de tierra de la tumba, bajo un árbol de Pequi (pequizeiro, Caryocar brasiliense), a unos 50 metros del agua del Araguaia, que besa y mima, devoto, el humilde montículo del cementerio.

Este rectángulo vertical, sugerido por sus pequeños muros, es el cementerio donde fueron enterrados los antepasados indígenas, «legítimos emperadores de América», como los denomina Casaldáliga en la «Misa de la Tierra sin males».

Prácticamente hasta el inicio del siglo XX, la región estaba habitada únicamente por estos pueblos. No obstante, con la llegada del agrocapitalismo, sobre todo a partir de los años 60, -buscando no oro esta vez, sino tierra, latifundios-, el cementerio tuvo que acoger a los trabajadores sin tierra; a los ‘peones‘ maltratados y asesinados por los terratenientes; a los niños muertos de hambre y de malaria … y a la propia población local.

Casaldáliga explica con pasión testimonial en su «diario de misión» como se le rasgaba el alma en aquellos entierros que él mismo celebraba en sus primeros años misioneros en este cementerio.

Por eso, en sus últimos años, pidió – «si no fuera mucho privilegio», ser enterrado allí, junto a los indios, los sin tierra, los peones, los niños malogrados, los personajes anónimos del Araguaia, los más pobres, «casi siempre sin ataúd, muchas veces sin nombre »…

Imagen 7: Ante la tumba de Casaldáliga

Pedro Casaldàliga descansa pa beira do Rio Araguaia

Estás ante la tumba de Pedro Casaldáliga.
Te proponemos hacer un momento de silencio, de escucha,
de comunión con este hermano y con sus Causas.

Gracias por acompañarnos.

Para la visita, puedes guiarte tambén por los enlaces siguientes: puedes empezar abriendo directamente GoogleMaps y buscando «São Félix do Araguaia, MT» o bien haciendo click en el botón siguiente:

Una vez con el mapa de São Félix en la pantalla, identifica estos seis puntos (marcados cada uno con su pequeño círculo puntiagudo como señal de ubicación), a saber:

1) En medio de la larga avenida que cruza el pueblo, encontramos la Casa del Obispo Pedro Casaldáliga: AQUÍ

2) Algo más allá, veremos la Asociación ANSA, fundada por Casaldáliga y su equipo en plena dictadura militar para trabajar junto a los campesinos y los indígenas y que todavía funciona gracias a donaciones solidarias.

3) En la misma avenida, pero más cerca del río, podremos ver la Catedral Prelaticia Nossa Senhora da Assunção, donde Pedro daba misa todos los domingos.

4) La primeira Igrejinha (capillita) de São Félix do Araguaia, antes de ser formalizada como Prelatura, junto al rio Araguaia, ante el Ayuntamiento.

5) Casi a la salida del pueblo, podremos ver la tumba de Pedro Casaldáliga, en el cementerio Karajá, el punto más en el norte de São Félix do Araguaia.

6) Un poco antes, podamos echar un vistazo al Centro Comunitario ‘Tía Irene’, lugar de reuniones de todo el pueblo, construido con la solidaridad catalana, a través de la Fundación Alfonso Comín, y donde se encuentra el Archivo de la Prelatura de São Félix do Araguaia, con más de 300 mil documentos clasificados.

En cada uno de estos lugares, si pulsas sobre el pequeño círculo puntiagudo correspondiente, podrás ver algunas fotografías que hemos ido postando. Son muchas fotografías, incluso de la celebración del entierro de Casaldáliga.

 

José María Vigil y
Raúl Vico, Fundación Pedro Casaldáliga

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El 30 de julio de 1968, Pedro Casaldáliga y Manuel Luzón llegaron a São Félix do Araguaia, en la Amazonía. El propio Casaldáliga explicó ese momento primero en una entrevista en 2007.

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Entrevista a las hermanas de Pedro Casaldáliga

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Carme y María Casaldáliga vieron como su hermano Pedro partía hacia la Amazonía al cumplir 40 años. No lo han vuelto a tener nunca más en casa. Desde la plaza Ricard Viñas número 10 de Balsareny, donde han vivido siempre, la familia de Pedro Casaldáliga nos explica cómo han vivido estos más de 50 años de vida dedicados a la defensa de los más pobres.

21 de octubre de 2020

La vida de Pedro Casaldáliga

A los 11 años, Pedro Casaldáliga tuvo claro, y así lo manifestó a su familia, que quería ser sacerdote y dedicar su vida al Evangelio. ¿Cómo se recuerda esta noticia a la familia?

Carme: Él siempre decía que quería ser panadero, pero había un cura que iba mucho al Cortés del Pi (una casa de campo del término de Súria donde vivían unos primos) y explicaba muchas tragedias y también cosas de la Guerra Civil y esto lo hizo decidir a hacerse cura. Poco después de entrar en el Seminario de Vic ya pidió de hacerse misionero claretiano. Escribió una carta a nuestros padres para contárselo.

Carta que en Pere Casaldàliga envià a la seva família des del seminari

Carta desde el Seminario a su madre, Montserrat Pla. Imagen: Família Casaldáliga. Selección: Centre Cultural de Balsareny.

Como era Pedro durante su infancia? Parece que en la adolescencia mostraba ya tener las ideas muy claras.

Carme: Le gustaba jugar, como a todos los niños, pero no le gustaba nada que hubiera peleas. Aquí en casa venían muchos niños a jugar en la azotea, porque era grande. Recuerdo los hermanos de Cal Paquela (Bonet), los Vilella… Y si había peleas, él siempre intentaba poner paz.

Pere Casaldàliga (al cercle) d'excursió

Pedro Casaldáliga (en el círculo) de excursión. Imagen: Familia Casaldáliga. Selección: Centre Cultural de Balsareny.

Su tío Luis, sacerdote, fue asesinado durante la Guerra Civil española cuando se dirigía a un escondite. Se ha dicho que este hecho, por el estrecho vínculo que Pedro tenía con su tío, le influenció en forma de ver la vida. ¿La familia lo entiende así?

Carme: Sí, y tanto. Que mataran al tío Luis durante la Guerra, aquí cerca de Súria, fue un hecho que lo acabó de decidir.

Maria: En casa, nuestros padres y la familia no querían hablar mucho del tema; pero el tío Luís era muy joven (33 años) y fue un golpe muy grande para toda la familia.

Cuando en 1968 Pedro Casaldáliga marcha de misionero en Brasil, de qué manera se despide de la familia y esta de él?

Carmen y Maria: Se fue despidiendo de todos y fue a visitar a los parientes de más lejos. El Luis de falta Pastisseret lo acompañó. Cuando venía de visita, el Lluís siempre la acompañaba e iban a pie a visitar la familia. La Merced de falta Pastisseret nos había explicado que cuando estaba en Candàliga, al cabo de la escalera, dijo: «Dejadme que lo mirar bien, que no lo volveré a ver nunca más.»

Todo el mundo se pensaba que al cabo de un tiempo volvería, pero no fue así, ya que no volvió nunca más. Nos reencontramos en Roma después de veinte años.

La Antonia de Can Arnaus y el tío Jaumet de Cal Peret siempre decían que sería obispo. Antonia llevaba un anillo y decía que cuando fuera obispo aquel anillo sería para él. Eran muy amigos con Antonia. Fue una despedida a nivel familiar. Todo el mundo pensaba que al cabo de un tiempo volvería, pero no fue así, ya que no volvió nunca más. Nos reencontramos en Roma después de veinte años.

Pere Casaldàliga celebra la seva primera missa com a capellà a Balsareny

Pedro Casaldáliga tras celebrar su primera misa -como sacerdote- en Balsareny. Imagen: Familia Casaldáliga. Selección: Centre Cultural de Balsareny.

Una vez en el Mato Grosso, en São Félix do Araguaia, descubre realmente donde se han metido él y los compañeros de la Prelatura. ¿De qué manera le hizo conocedores de su situación? Conocemos su reacción, pero, ¿cuál fue la vuestra?

Carme : Recibíamos una carta cada dos meses, o a veces tardaban más. Algunas no llegaban. Enseguida vimos que la situación de la zona era muy complicada, él nos lo explicaba en las cartas. Las cartas circulaban entre la familia y los vecinos. Eran esperadas por todos.

Maria : Sobre todo ver tantos niños muertos; esto nos lo explicó enseguida. Nada más llegar ya les llevaron tres recién nacidos para enterrar.

Cada cinco años podían venir; pero él no, porque si venía no le dejarían volver a entrar.

Carme: Decía: «ahora tengo que vigilar mucho, porque también me quieren matar a mí». Aunque no lo decía muy claro porque sabía que las cartas se las leían. Mucha información nos llegaba por los sacerdotes amigos (Pedrito, José María, Manuel) o a través otras personas que vivían con él y que nos venían a visitar. Los vecinos de la plaza donde vivimos, cuando veían algún forastero, decían: «una nueva visita de parte del Padre Pedro», y directamente ya le indicaban la casa. Alguna vez iban hasta Brasil en barco y entonces aprovechaban para llevarse muchas cosas que necesitaban allí. Cada cinco años podían venir; pero él no, porque si venía no le dejarían volver a entrar.

Pedro siempre decía que «el humor es amigo de la esperanza». En varias entrevistas expresa con humor y cordialidad su mensaje de esperanza en defensa de la justicia, la libertad, la paz y el amor. ¿Considera que este humor y esta esperanza forman parte del ADN Casaldáliga? ¿O es una virtud que se manifiesta y se acentúa en Pedro?

Carme : Es una cosa suya. Él siempre tuvo muy buen humor. Los demás de la familia no somos tan risueños; era una característica muy de él.

María : Otras cosas sí son propias de la familia: a nuestro padre también le gustaba mucho el cine y le interesaba la cultura. Leía el diario todos los días que guardábamos para los de Candàliga. Había ido alguna vez al cine en Manresa e iba caminando en la Biblioteca de Sallent (aquí no había).

Ya veíamos que había represión y que había peligro, pero el hecho de saber la noticia de que habían matado a João Bosco sí nos hizo coger más miedo.

El asesinato del mártir João Bosco en 1976, al confundirlo con el obispo Casaldáliga, aparte de haberos generado indignación y tristeza, ¿os hizo ver de una manera diferente las amenazas a las que debía hacer frente Pedro?

María : Los primeros años ya veíamos que las cartas se las leían, y por eso él no ponía el nombre de Casaldáliga para que no se las interceptaran. Ya veíamos que había represión y que había peligro, pero el hecho de saber la noticia de que habían matado a su compañero João Bosco sí nos hizo coger más miedo. Pensábamos más, pero como no lo podíamos solucionar ….

La abuela sí que sufrió mucho el hecho de que nuestro tío Pedro no volviera y estuviera tan lejos. Cuando estaba ya muy desorientada, a menudo oíamos que desde su habitación le llamaba: «Pedro, Pedro …!

Después que Pedro se despidiera y se marchara de Balsareny, tuvieron que pasar veinte años hasta que tuvisteis ocasión de reencontrarse nuevamente con él, en Roma. ¿Como recuerdan ese reencuentro?

Carmen: Fue muy emotivo, siempre lo teníamos presente entre nosotros, pero después de tantos años poder volver a verle … Se nos hicieron cortos los pocos días que pudimos estar con él. Además, como somos bastantes, todos queríamos estar con él y hablar con él. Hubo muchas anécdotas y compartimos muchos recuerdos que él tenía de casa y del pueblo. En un restaurante nos dijo que no había comido nunca más berenjena…

María : Fue algo extra para la familia, poder ir a Roma todos.

Sobrina: Hacía muchos años que no la habíamos visto, y alguna de nosotras no lo conocíamos: fue la primera vez que lo veíamos. Fue un reencuentro, pero se hizo muy cercano enseguida, como si nos hubiéramos visto hacía poco, por su manera de ser y también porque en casa se hablaba mucho de él: con la abuela no había día en que no saliera el nombre de Pedro por alguna cosa u otra.

Pere Casaldàliga amb la seva mare, al nadal de 1966

Pedro Casaldáliga con su madre, en la Navidad de 1966. Imagen: Familia Casaldáliga. Selección: Centre Cultural de Balsareny.

Carme: Nuestra madre les hacía decir una oración a las niñas: «San Antonio del cerdito, ayudad a mi padre, San Antonio María Claret, ayudad a mi tío». Nosotros sabíamos que él quería estar en el Araguaia, que era lo que le gustaba y siempre nos pareció bien que fuera así.

Maria: Cuando nuestra madre estaba muy enferma y bien despistada, recuerdo que un día, viendo una foto que teníamos colgada de Pedro, comenzó a decir: «Este Pedro, este Pedro … , ¡que no nos viene nunca a ver!»

Sobrina: La abuela sí que sufrió mucho el hecho de que el tío no volviera a venir y que estuviera tan lejos. Cuando estaba ya muy desorientada, a menudo sentíamos que desde la habitación le llamaba: «¡Pedro, Pedro …!».

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Muchos han sido los eventos de despedida y homenajes que se han hecho a Pedro Casaldáliga. Organizaciones, iglesias, movimientos sociales, grupos y muchas comunidades han recordado la figura de Pedro con mucho amor.

A continuación, algunos de los momentos más representativos.

12 de septiembre de 2020

La vida de Pedro Casaldáliga

1. Entierro en São Félix do Araguaia

El Centro Comunitario «Tía Irene» fue testigo del funeral de Pedro Casaldáliga en el Araguaia. Durante la noche antes, todo su pueblo tuvo la oportunidad de despedirse de Pedro en una vigilia llena de poesía, música y esperanza.

Al día siguiente, 12 de agosto, se realizó el funeral y, a continuación, el entierro en el Cementerio Karajá, cerca del Río Araguaia.

2. Misa-funeral en Balsareny

En el pueblo donde nació en Pedro y vive buena parte de su familia, en Balsareny, el día 15, en un oficio austero ya la vez acogedor, se celebró la misa-funeral en Cataluña.

A parte de los parlamentos y recuerdos emotivos, cabe destacar que tanto en el altar como en el exterior de la iglesia se pusieron, además de un retrato de Pedro Casaldáliga, varios elementos cargados de simbología que representan la vida de Pedro Casaldáliga.

3. Homenaje de los movimientos sociales de Brasil

Varios movimientos sociales de Brasil que Pedro Casaldáliga ayudó a crear y, en algunos casos, lideró, realizaron un homenaje cuando se cumplía un mes de su fallecimiento.

Un vídeo con muchos testimonios que hablan del legado de Casaldáliga en ese país.

4. Recuerdo desde Argentina

Coordinador por el Centro Nueva Tierra, un amplio abanico de organizaciones argentinas rindieron también homenaje a Pedro Casaldáliga el día 7 de septiembre.

Entre los testigos, Michael Moore, gran conocedor de la obra poética de Casaldáliga y Gerardo Bassi, responsable de la cuenta de Twitter dedicada a divulgar la figura de Pedro Casaldáliga.

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A los 30 días del fallecimento de Pedro Casaldáliga

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Hoy, hace un mes que mi Tío Pedro falleció.

No ha sido una muerte violenta ni repentina, como tal vez él había imaginado, pero no por ello deja de ser triste.

Un sentimiento de tristeza, vacío, orfandad que a medida que pasan los días, y ya con un poco más de tranquilidad, después de unos días intensos: de preocupación primero, y de mensajes y homenajes después, se hace cada vez más presente.

Y, al mismo tiempo también se hace cada vez más presente un sentimiento de alegría, de gratitud porque como dice el buen amigo David Fernández «el milagro es que haya vivido» y que nosotros hayamos podido seguir y acompañar, a pesar de la distancia, esta vida tan radical, coherente, llena …
Tanto a nivel individual como de la Asociación Araguaia con el Obispo Casaldáliga, siento que ahora tenemos la responsabilidad y el compromiso de seguir apoyando las Causas de Pedro, que permanecen y están más vivas que nunca. Con la certeza de que él, sigue siendo la luz que necesitamos en nuestra «caminhada» con Esperanza.
Glòria Casaldàliga
Pere Casaldàliga amb Maritxu Ayuso a casa seva a São Félix do Araguaia

Hoy hace 30 días de tu Pascua, querido Pedro, y todavía estoy en orfandad.

Pero poco a poco, el vacío se ve acariado por la Esperanza.
Tu huella será luz en lo más profundo de mi vida.
Tus sandalias ya consagran nuestro camino, la lucha y la Utopía por un mundo más justo.

Gracias, San Pedro del Araguaia!!!

Maritxu Ayuso

Zilda Martins amb en Pere Casaldàliga a São Félix
Pedro fue un gran profeta del pueblo, un poeta sensible y profundo, pero sobre todo, para mí, fue una persona muy divertida, humilde, risueña y sencilla, que siempre me trató muy bien y me animó a hacer mi trabajo en el Archivo de la Prelatura de São Félix.

Hoy extraño tu presencia. Me siento un poco más «perdida» ante las dificultades. Pero intentaré poner en práctica todo lo que me enseñó. Sé que es difícil y que solo las personas con el coraje y la fe de Pedro pueden llegar a ser como él, pero estoy segura de que seguirá animándome y dándome fuerzas.

Zilda Martins

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