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Dia de los Pueblos Indígenas 2021: la lucha Xavante continúa

Dia de los Pueblos Indígenas 2021: la lucha Xavante continúa

Una de las luchas más intensas y significativas de los pueblos indígenas en todo Brasil fue la retomada de la Tierra Indígena Marãiwatsédé, en el estado brasileño de Mato Grosso, que tuvo lugar en 2012 trás 50 años de lucha, no siempre pacífica.

En 1965, las familias xavantes fueron sacadas a la fuerza de sus tierras ancestrales por el gobierno militar y llevadas en aviones de la Fuerza Área Nacional (FAB) a la Misión Salesiana de São Marcos. El grupo agrícola Ometto -propiedad de la familia del gigante del azúcar y el alcohol Cosan- se hizo con la zona. Como resultado de ese traslado forzoso murieron más de 150 indígenas y las familias del pueblo Xavante de Maraiwãtsédé fueron separadas.

 

[…] Y los blancos comenzaron a acercarse para robar la tierra. Así, fueron llegando más y más. Nuestra tradición era dividir el pueblo, porque el espacio era grande. Ya estaba cerca de abare’u hacer la ceremonia, pero cuando los blancos ya estaban cerca, nuestro uuu no había hecho la ceremonia. Entonces comenzó la trampa detrás de la tierra. Eran inteligentes.
Tserewa’wa Declaración al MPF

 

Las tierras de los Xavante fueron vendidas posteriormente a holdings agroindustriales internacionales, como la italiana Agip Petroli, que explotaba la finca Suiá-Missu, construida en la deportación. Como explica Pedro Casaldáliga en su Carta Pastoral de 1971, en la década de 1970, la Fazenda Suiá-Missu contaba con unas 695.000 hectáreas, “una superficie mayor que la del propio Distrito Federal”.

Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente de 1992, celebrada en Río de Janeiro, el Pueblo Xavante presionó a las autoridades nacionales e internacionales y el presidente de Agip, Gabriele Cagliari, -que se suicidaría poco después en una cárcel italiana, acusado de corrupción- se comprometió públicamente a devolver la zona a los Xavante.

Sin embargo, como contaba el periódico italiano La Repubblica en 1993: «el sueño de los Xavante, expulsados de sus tierras en 1966, se quedó en un sueño. Las 168 mil hectáreas de la hacienda Suiá Missú, en Mato Grosso, un año después, siguen siendo propiedad de Agip Petroli».

El litigio con los Xavante permaneció bajo la inacción del gobierno brasileño durante más de cinco años, hasta que la Tierra Indígena Marãiwatsédé fue legalmente reconocida por el presidente de la República brasileña, Fernando Henrique Cardoso, en 1998.
 
Agência Pública: Mapa da área Xavante no Araguaia
 
Antes, sin embargo, el gobierno de São Félix do Araguaia y algunos agricultores de la región animaron a 2.000 ocupantes ilegales a invadir la zona. El conflicto se hizo inminente: en 2004, se informó de que tres agricultores que invadían las tierras habían contratado a un pistolero para que matara a Dom Pedro Casaldáliga. Aunque fue amenazado, rechazó la escolta policial y continuó su labor pastoral y social con normalidad, diciendo que sólo la aceptaría cuando todos los campesinos tuvieran derecho a ella.

A lo largo de 50 años de exilio forzoso, los Xavante fueron constantes en la defensa de sus derechos. Cuando fueron expulsados, deportados -esa es la palabra, fueron deportados- seguían ligados a esta tierra, venían todos los años a recoger pati, una palmera para hacer adornos.

Los Xavante siempre reclamaron la tierra donde estaban enterrados sus mayores. Y siempre tenían en mente su tierra.
 

“La Tierra Marãiwatsédé está en nuestro corazón”

 
A pesar de ser una área legalmente reconocida en 1998, no fue hasta los últimos meses de 2012 que el Supremo Tribunal Federal (STF) ordenó la retirada real de los invasores y la entrada efectiva del Pueblo Xavante a la Tierra Indígena Marãiwatsédé. El día 7 de noviembre de 2012 comenzaron a entregar en el lugar los avisos que pedían a los invasores que se fueran. Finalmente, tras cuarenta y seis años de exilio, los Xavante vieron reconocido definitivamente el derecho a su territorio.

La salida de los invasores, sin embargo, no fue pacífica y fue necesaria la intervención de la Fuerza Nacional para desalojar a las personas que permanecían en la zona. Hubo enfrentamientos organizados con la policía y vandalismo para destruir (aún más) las tierras de los indígenas. Debido a este conflicto, Pedro Casaldáliga tuvo que abandonar sua casa de São Félix do Araguaia debido a las amenazas de muerte que recibió.

 

Marãiwatsédé hã
Tôtsena ti’a na watsiri’ãmo Wahõiba duré
Höiba-téb’ré hã, Ãhawimbã Date itsanidza’ra hã
Ahãta te Oto aimatsa’ti’ a na Ítémé we’re’iwadzõ
mori hã adza Oto ãma wawa’utudza’rani
Ti’a’a’a’ana… Ai’uté hã ãma ipótódza’ra hã
Tedza Oto ãma tsitébrè ti’a’a’a’ana.

La Tierra Marãiwatsédé está  en nuestros corazones  y en nuestras almas.
Cuando aún éramos pequeños nos sacaron de este lugar.
Pero hoy hemos reconquistado nuestra tierra,
nuestro hogar ahora de vuelta descansaré en esta tierra,
en esta tierra, en esta tierra…
Aquí nací y en esta tierra se criarán nuestros hijos.

Marcio Tserehité Tsererãi’ré

 

Sin embargo, la tierra que los indígenas retomaron era muy diferente a la que se les quitó por la fuerza: en 2012, al menos dos tercios de las 165 mil hectáreas de la reserva habían sido deforestadas por madereros, ganaderos y ocupantes ilegales. Marãiwatsédé llegó a liderar el ranking de las tierras indígenas más deforestadas del país.

Marãiwatsédé, que fue el próspero hogar de los Xavante durante siglos, se enfrenta hoy al desafío vital de la escasez de alimentos, la escasez de agua, los suelos degradados por la deforestación y, además, las invasiones puntuales y los incendios intencionados que, incluso hoy en día, se siguen registrando en la zona.

Sin embargo, poco a poco y siempre en lucha, los Xavante están consiguiendo vivir en su tierra ancestral y están construyendo pueblos y organizándose. Más de 1.200 indígenas viven hoy en las tierras de Marãiwatsédé.

El camino es largo y será muy difícil. No faltan las amenazas.

Pero el Pueblo Xavante de Marãiwatsédé no tiene miedo. Para ellos, la esperanza siempre gana.

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3 razones por las que Brasil es el centro de la COVID19 [actualizado]

3 razones por las que Brasil es el centro de la COVID19 [actualizado]

Con 12 millones de casos confirmados y 300 mil muertes, Brasil ya es el segundo país del mundo más afectado por el Coronavirus. En el Amazonas, hay más de 2,2 millones de infecciones. ¿Cuáles son las razones de esta rápida evolución del COVID-19 en Brasil?

 

Brasil es el tercer país del mundo con más muertes por Coronavirus, sólo por detrás de Estados Unidos. Aunque, obviamente, la incidencia del virus se manifiesta principalmente en las ciudades más pobladas, sorprende el elevado número de casos diagnosticados en la Amazonia, con zonas muy aisladas y altas temperaturas.

 

En los últimos 10 días, más de 15.000 personas han muerto en Brasil a causa del COVID19.

 

Pero lo más preocupante no son sólo los datos absolutos, sino el enorme número de casos que se registran diariamente y el hecho de que las Unidades de Cuidados Intensivos estén, en muchos casos, por encima del 90% de ocupación. En el Araguaia, el sistema de salud está colapsado y hay que esperar una de las 10 vacantes en la Unidad de Cuidados Intensivos que existen en el municipio de Água Boa, responsable de atender un área del tamaño de toda Grecia, con 23 municipios.

¿Qué explica esta evolución por encima de la media mundial?

 

1. La actitud de su presidente

 

Desde que comenzó la pandemia, y a imitación de otros líderes de extrema derecha, el predispuesto Bolsonaro ha lanzado una campaña para minimizar la gravedad del COVID-19 y negar las deficiencias de su política sanitaria.

 

Desde que asumió la presidencia de Brasil en 2019, Bolsonaro se ha caracterizado por sus declaraciones xenófobas y homófobas, en contra de los Pueblos Indígenas e incluso a favor de la dictadura militar y la tortura.

 

Frente a cualquier medida de aislamiento o confinamiento, Bolsonaro mantiene un discurso basado en que el Coronavirus es una “pequeña gripe” y se posiciona en contra de los gobernadores y alcaldes que han intentado aplicar algunas medidas de protección.

Desde que asumió la presidencia de Brasil en 2019, Bolsonaro se ha caracterizado por sus declaraciones xenófobas y homófobas, contra los Pueblos Indígenas e incluso a favor de la dictadura militar y la tortura. En su gobierno hay más de 3.000 militares en distintos puestos de responsabilidad, que están sustituyendo a técnicos, científicos y académicos, diezmando la capacidad de acción pública, la coherencia y el sentido común.

La relación es clara: cada vez que Bolsonaro aparece en la televisión, en la radio o en los periódicos minimizando la gravedad del COVID19 , más gente sale a la calle ignorando las medidas de contención que alcaldes y gobernadores intentan implementar y de las que se queja buena parte de la Sociedad Civil.

 

2. Uno de los países más desiguales del mundo

 

Darlete vive en el Asentamiento “Dom Pedro”, una extensa comunidad rural en la que viven 400 familias, creada gracias a la lucha de Casaldáliga contra un gran terrateniente en los años 90. Madre de 7 hijos, sus ingresos dependen exclusivamente de lo que consigue vender en la feria quincenal organizada en São Félix do Araguaia: algunas frutas, verduras y legumbres que lleva al mercado en un viaje de 6 horas en la parte trasera de un camión.

La única ayuda que recibe la familia de Darlete es de menos de 200 reales al mes de Bolsa Família.

 

La família de la Darlete viu a l'Assentament Dom Pedro

La familia de Darlete vive en el asentamiento de Dom Pedro. Reciben menos de 200,00 reales al mes.

 

En la comunidad donde vive Darlete, para ir al médico, al banco o a la oficina de correos, hay que viajar tres horas por un camino de tierra que se convierte en barro en la época de lluvias. Como ella, las otras 400 familias que viven en el Asentamiento Dom Pedro tampoco tienen agua corriente ni alcantarillado. La mayoría de estas familias se dedican a la agricultura o la ganadería de subsistencia.

 

En el asentamiento donde vive Darlete, el médico viene una vez al mes y monta un consultorio improvisado, a menudo al aire libre, para atender a los pacientes de la comunidad. Para cualquier intervención, incluso ambulatoria, hay que ir a São Félix do Araguaia, donde hay un hospital de base. Si necesita ser ingresada en una Unidad de Cuidados Intensivos, Darlete tendrá que viajar 10 horas en autobús.

 

La situación no es mucho mejor en las grandes ciudades: en Brasil, el 6% de la población -más de 12 millones de personas- vive en “favelas”, comunidades que crecen alrededor o dentro de las grandes ciudades del país. En estas grandes comunidades, a veces de cientos de miles de personas, la densidad de población es muy alta y la renta media no llega a los 100 euros al mes. Además, a menudo no hay agua corriente, alcantarillado o recogida de basura.

Por eso, tanto en el campo como en las ciudades, en Brasil, quedarse en casa es sinónimo de pasar hambre. Para muchas familias, salir, ir a las ferias y seguir haciendo su trabajo diario es la única opción para sobrevivir.

 

3. Un sistema sanitario precario

 

Gran parte del sistema sanitario de Brasil es privado. Además, aunque es cierto que en los últimos años han mejorado algunos aspectos del sector sanitario público, sigue siendo un sistema muy precario y no llega a gran parte de la población. En la práctica, en Brasil, la mayoría de la población no tiene acceso a una atención médica de calidad.

 

En el Araguaia, un solo hospital, con un único respirador y sin Unidad de Cuidados Intensivos, es responsable de atender un área equivalente a toda Cataluña.

 

En el Araguaia, una de las regiones más remotas y aisladas, un solo hospital, con un único respirador, se encarga de atender un área equivalente a toda Cataluña, y en muchas de las comunidades donde viven cientos de familias es necesario viajar 3 o 4 horas por carretera para llegar al médico más cercano. Los asentamientos donde trabajamos: Dom Pedro, Mãe Maria, Vida Nova I y Vida Nova II y la Tierra Indígena Xavante tienen el hospital más cercano -con equipamiento básico- a 4 horas de camino de tierra.

Pero, además, las Unidades de Cuidados Intensivos están casi al 100% de su capacidad en todo Brasil y en el estado de Mato Grosso, muchas veces, ya se ha superado el 100% de ocupación. Hay una cola para ser tratado por el coronavirus.

En este contexto, la falta de control de la enfermedad es evidente y es plausible pensar que hay muchos más casos de los que indican las cifras oficiales.

 

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Nace la Fundación Pedro Casaldáliga

Nace la Fundación Pedro Casaldáliga

Este lunes (02/08), cuando se cumplen 6 meses de la muerte de Pedro Casaldáliga, la Asociación Araguaia con el obispo Casaldáliga de Cataluña y la familia Casaldàliga, representada por sus sobrinas, han anunciado la creación de la Fundación Pedro Casaldáliga. La nueva entidad tendrá frentes de actuación en Brasil y en España para mantener viva la historia de vida del obispo, considerado uno de los nombres más importantes de la Iglesia católica en Brasil.

Según han explicado los fundadores, el objetivo de la Fundación es recuperar, profundizar y difundir el pensamiento de Pedro Casaldáliga promoviendo estudios, investigaciones, conferencias y reuniones de personas interesadas en el legado del obispo. “El legado de Pedro Casaldáliga es muy amplio y el objetivo de la Fundación es preservarlo, darlo a conocer y continuarlo. Además, vela por el buen nombre de la figura de Pedro Casaldáliga y su mensaje “, dicen.

Además de preservar la memoria de Casaldáliga, la Fundación pretende colaborar activamente en la defensa de causas como la reforma agraria, las causas indígenas, la quilombola y la ecológica, cuestiones que fueron el centro de las luchas del “Obispo del Pueblo “, como se conocía a Pedro Casaldáliga.

El trabajo de la Fundación también contribuirá a reforzar la labor de la Asociación ANSA, de São Félix do Araguaia, que trabaja en la recuperación ambiental de zonas de la Amazonia y del Cerrado que han sido destruidas debido a la implementación del modelo agroindustrial. Además, ANSA promueve y apoya la construcción de huertas para alimentar las familias que viven en el campo. Para ello, se imparten periódicamente cursos, reuniones y conferencias tanto de formación técnica como política.

De este modo, la Fundación desarrollará actividades editoriales, de archivo, culturales, educativas y de sensibilización. “Nos comprometemos a dar a conocer la vida, la obra y las causas del obispo Pedro Casaldáliga, siendo referencia de su mensaje y luchando por sus causas. La Fundación ayudará también en el cuidado de la memoria y el legado de Pedro Casaldáliga, en España y en Brasil, y continuará su lucha a favor de sus causas “, dicen.

Escrito de Safira Campos en portugués, por pnbonline.com.br

Traducción: Raul Vico

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Este era el papel de la mujer en la diócesis de Casaldàliga

Este era el papel de la mujer en la diócesis de Casaldàliga

Una Iglesia comunitaria, sin jerarquías, con plena igualdad y sin etiquetas. Esta es la Iglesia que el obispo claretiano, Pedro Casaldáliga, impulsó a su diócesis, São Félix do Araguaia. Después de su muerte el mes de agosto han sido muchas las voces dedicadas a recordar su talante y estilo eclesial. El periódico Alvorada, ha publicado cinco breves testimonios de mujeres que han compartido la fe y la misión evangélica con el obispo Pedro.

“Pedro nos invitó a crear un modelo circular e inclusivo de Iglesia, insertado en la vida del pueblo, en sus luchas y resistencias, ante las amenazas y la violencia del latifundio y la ausencia y omisión del Estado” . Es el testimonio de Jeane Bellini, integrante del Equipo de Casaldàliga entre 1983 y 2005.

Bellini explica que desde un comienzo les propuso “formar equipos mixtos de hombres y mujeres, laicos, religiosos y sacerdotes, sin jerarquías”. Convivían con la gente en el pueblo y afrontaban los retos juntos. “Aprendimos mucho, fue un camino marcado por momentos fuertes de victorias, pero también de muchas derrotas”, valora.

 

Una Iglesia-Pueblo-de-Dios sin jerarquías

 

Todo ello con una vivencia religiosa: “Bebimos la espiritualidad de Pedro, que impregnaba todo lo que hacía. Lo celebrábamos todo, la vida, la muerte, la lucha, la derrota y la victoria “, dice Bellini.

Subraya el privilegio, a lo largo de 22 años, “de formar parte de la construcción de un modelo de Iglesia-Pueblo-de-Dios, sin jerarquías”. No usaban títulos ni de laico, laica, sacerdote, hermana u obispo. “Nos reconocimos por el nombre, no por la categoría. Cada miembro de la Iglesia, del equipo pastoral, asumió y compartió aquella misión “.

Es el caso también de Selme de Lima Pontim, que vivió más de 20 años a la Prelatura Casaldáliga: “A lo largo de mi estancia en São Félix, celebré misa muchas veces, incluso en la catedral. Nunca me lo prohibieron, al contrario, siempre me animaron a hacerlo y prepararme “.

De Lima hizo un curso en el Centro de Estudios Bíblicos, el CEBI, por correspondencia y Teología del Pluralismo Religioso por internet. Recuerda “sentir siempre la alegría de Pedro” al ver que avanzaba en su formación. En las misas, no sólo leía el Evangelio, sino que hizo alguna homilía, recuerda.

 

“Nunca hubo ninguna reunión separada entre sacerdotes y monjas para tomar decisiones”

 

La madre de Dailir Rodrigues da Silva, también era una mujer activa en la comunidad de en Casaldáliga. Y Dailir nació y vivió en la Prelatura de São Félix do Araguaia. Durante seis años, fue agente pastoral. Formó parte de los consejos en varias comunidades locales, regionales y también de la asamblea general de la Prelatura. “Eran espacios donde todo el mundo tenía derecho, voz y voto”, apunta Rodrigues.

La cultura democrática impregnaba el día a día de las comunidades, sin distinguir hombres y mujeres, laicos y ordenados: “Nunca hubo ninguna reunión separada entre sacerdotes y monjas para tomar decisiones sobre la vida de la comunidad o de la Prelatura”. Y recuerda: “Tanto Pedro como los demás teníamos el mismo derecho a hablar y decidir que todo se debatía, se reflexionaba o se votaba”.

De fondo había una responsabilidad conjunta: “Ni el Evangelio ni el compartir la Palabra eran exclusividad de los sacerdotes, sino una responsabilidad de toda la comunidad”. Y asimismo “las casas de los equipos pastorales eran casas de la comunidad, no la casa del cura” donde “las mujeres y los hombres eran recibidos y tratados con el mismo afecto y respeto”.

 

“¿Por qué las mujeres no pueden celebrar misa?”

 

Tânia Oliveira pasó 20 años con Casaldáliga. Y vivió en casa de Casaldáliga durante tres años. El primer año, con él y la hermana Irene. “Siempre me sentí respetada y valorada como misionera laica”, apunta.

Una vez su hija, aunque pequeña, con seis o siete años, le preguntó: “Pedro, ¿por qué las mujeres no pueden celebrar misa?”. Pedro, respondió, con una amplia sonrisa: “Gabriella, tenía esperanza en ver esto pasar. Creo que no viviré lo suficiente para verlo, tal vez lo verá tu madre, pero mantengo viva la esperanza de que tú sí lo verás “. Y añadió: “No hay nada que impida a las mujeres hacer lo mismo que hacemos los curas y, de hecho, creo que lo puede hacer mucho mejor!”

Casaldáliga tenía un carácter interpelador. Lo muestra también la anécdota de María Aparecida Rezende, que nació y vive en el Araguaia. Con 14 o 15 años y, después de la primera comunión, comenzó a ser catequista. “En una ocasión, tuvimos una reunión de jóvenes para preparar la misa. Era fiesta mayor y había que arreglar la iglesia y preparar la misa con Pere y el padre Clélio “.

Se abrió una discusión porque “los chicos querían preparar la misa porque eran hombres y no querían limpiar la iglesia y los bancos”. En un momento determinado, en Pedro dijo al grupo: “Hoy haremos una misa de mujeres. Los chicos lavarán la iglesia “.

Rezende lo recuerda con extrañeza: “Los chicos harían ‘el trabajo de las mujeres’?” Y dice que cuando lo conté en casa, sus hermanos dijeron que la gente de la Prelatura era muy extraña. Y concluye: “Pedro nos enseñó que hacer comida, lavar platos o preparar la casa también era cosa de hombres. La gente del interior, del campo, lo veía muy raro, pero, poco a poco, se acostumbraron “.

 

Fotografía: Selme de Lima Pontim.

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Los 4 motivos de la destrucción de la Amazonía

Los 4 motivos de la destrucción de la Amazonía

Los 4 motivos de la destrucción de la Amazonía

2 de noviembre de 2020

Las Causas de Pedro Casaldáliga

A mediados del año pasado estallaba la noticia: la Amazonía está sufriendo una ola de incendios sin precedentes.

En el telediario, en los periódicos y en los portales de internet circulaban fotografías impactantes de los incendios que arrasaron esta región.

Muchas ONGs también se hicieron eco y publicaron documentos reivindicatorios exigiendo a los gobiernos medidas para parar este crimen ambiental contra la Humanidad.

Incendio en uno de los asentamientos del Araguaia donde la asociación fundada por Casaldáliga trabaja.

La realidad, sin embargo, es que hace muchos años que la Amazonía es incendiada a tasas insoportables.

Aqui en el Araguaia, hace mucho tiempo que las familias de campesinos vienen denunciando que la destrucción de la selva afecta a sus cosechas, a su salud y a las posibilidades de alimentarse.

En 2019 y 2020, sin embargo, la Amazonía se quema como no sucedía en décadas. La destrucción de este bioma fundamental ha llegado ya a límites extremos.

¿Cuáles son las causas de estos incendios? ¿Qué está pasando en esta región del Araguaia, en la Amazonía brasileña? ¿Cómo es que se quema tanto?. Os damos las claves!

1. El escenario perfecto

La región de la Prelatura de São Félix do Araguaia ocupa una superficie aproximada de 150.000 km2 dentro de la Amazonía Legal , en el noreste del estado de Mato Grosso, a aproximadamente 1.200Km al norte de la capital de Brasil, Brasília.

El primer elemento que debemos considerar para entender los incendios son, pues, “las distancias”: el espacio ocupado por la Prelatura de São Félix do Araguaia es mayor que toda Grecia, o toda Nicaragua.

La región del Araguaia se encuentra en la Amazonía Legal brasileña, a 1.200 Km al norte de Brasília.

En esta región tenemos el privilegio de presenciar una rica transición de biomas: del Cerrado, el bioma más rico del mundo, a la exhuberante selva amazónica. Este hecho, confiere una diversidad única de formas de vida vegetales y animales , que se extiende por toda esta región.

La característica geográfica más “marcante”, sin embargo, es que esta área está situada entre dos de los grandes ríos de América Latina: el Río Araguaia y el Río Xingu, que desembocan en el Amazonas.

También tiene en sus límites dos grandes y legendarias tierras indígenas y de protección ambiental: el Parque Indígena del Xingu , al oeste y la Isla del Bananal, al este.

Esta configuración hace que la región tenga pocas vías de acceso, muchas de las cuales se encuentran en condiciones precarias.

La carretera principal es la llamada BR-158, que atraviesa la región de norte a sur y que aún tiene más de 200 km sin asfaltar. Esto hace que, aquí, viajar a cualquier ciudad de más 50 mil habitantes signifique hacer entre 15 y 24 horas de autobús.

Vista aéra del pueblo de São Félix do Araguaia en el que la Asociación creada por Casaldáliga desarrolla su trabajo en favor de los campesinos e indígenas.

Se trata de una región poco poblada en la que viven poco más de 150.000 personas. De hecho, ninguno de los 15 municipios que forman el área de la Prelatura de São Félix do Araguaia supera los 35 mil habitante. Además, en ellos, el 43% de la población vive en el campo.

Confresa , con 25.124 habitantes censados ​​(aunque se estiman poco más de 31.500 en 2020), y Serra Nova Dourada, con 1.365, son los municipios más grande y más pequeño respectivamente.

Tenemos que entender pues esta región de la Amazonía como una enorme extensión de selva, zonas pantanosas y savana, en la que los diferentes pueblos y comunidades están separados por grandes distancias y donde las vías de acceso son muy precarias.

2. El material inflamable

El principal sector económico son los servicios, que representan la mitad de la economía regional. La otra economía importante es la producción agrícola.

Los servicios incluyen actividades como el comercio, la construcción y los relacionadas con la administración pública.

La producción en el campo se reduce, sin embargo, a la ganadería extensiva ya la producción de soja a gran escala. Se trata de las dos únicas cadenas productivas estructuradas en la región.

De hecho, una de las peculiaridades de la ocupación del territorio es la relación entre la población y el ganado de ganado: hay 22 cabezas de ganado por cada persona.

En la Amazonía hay 53 millones de hectareas dedicadas a la ganadería extensiva: el equivalente a toda Francia.

Ciertamente, hay una estrecha causalidad entre la baja densidad de población y la cantidad de ganado: la ganadería extensiva necesita grandes territorios para desarrollarse y mano de obra escasa, de manera que se generen procesos de acumulación de capital limitados en relación con el espacio ocupado.

El resultado son bajas tasas de densidad de población en comparación con otras regiones con una economía más avanzada y diversificada.

Este modelo económico fue construido sobre la base de una fuerte política de incentivos fiscales que buscaba la instalación de grandes proyectos agrícolas en la Amazonía y que se empezó a promover sistemáticamente en la década de 1960 … y que se ha reforzado en las últimas décadas.

Al mismo tiempo, las políticas públicas dirigidas a las pequeñas explotaciones y los pequeños campesinos han priorizado el mismo modelo productivo que el adoptado por las grandes explotaciones: se ha animado y apoyado (vía subvenciones y/o crèditos “blandos”) la deforestación masiva y la ganadería extensiva como única forma de estar en el campo.

El modelo económico que los poderosos han escogido para la región lleva desarrollándose hace 60 años: primero, apoyado y financiado por la dictadura militar y ejecutado por el latifundio; y en las últimas décadas, facilitado también por las grandes empresas transnacionales , la financiación pública (de nuevo) y la escasez de políticas realistas dirigidas a los agricultores familiares.

3. El combustible más eficaz

Al mismo tiempo en que la actividad ganadera ha aumentado exponencialmente durante los últimos 15 años (concretamente en 15 millones de cabezas de ganado más), esta región viene sufriendo la expansión de la agricultura industrial a gran escala . La soja es el principal cultivo y ocupa casi el 80% del total de áreas agrícolas de la región, concentrándose principalmente en el municipio vecino de Querência.

Para la cosecha de este 2020-2021, se calcula que se recogerán 34 millones de toneladas de soja, de un total de 9,82 millones de hectáreas plantadas , sólo en el Estado del Mato Grosso: 3 Cataluñas enteras, sin un árbol, plantadas únicamente con soja.

En Brasil hay 36 millones de hectáreas de tierra plantadas con soja: el equivalente a toda Alemania, sin un árbol y con un único cultivo.

La relación es muy clara y no admite demasiada discusión: el agronegocio, la agricultura industrial, es la principal causante de la destrucción ambiental del Amazonía.

De hecho, para poder plantar inmensos campos de soja, lo primero que se hace es quemar la selva, pues con los árboles destruidos por el fuego es mucho más fácil comenzar a preparar la tierra para la soja. Posteriormente se retira la madera y se inicia la preparación de una tierra que será sometida a la acción intensa de los fertilizantes y demás defensivos agrícolas.

De este modo, cada año, enormes porciones de vegetación centenaria son intencionadamente quemadas para -como dicen aquí-, “abrir nuevas áreas” para la agricultura industrial, de gran escala, concentrada en manos de pocos, y destinada en su mayor parte a la exportación.

4. El pirómano

 

En el marco de este escenario que vivimos, tenemos que añadir ahora las declaraciones, las decisiones y las políticas que nos llegan desde el nuevo gobierno de Bolsonaro y que apoyan el modelo agroindustrial.

En Brasil la extrema derecha conquistó el poder en enero de 2019 y desde entonces ha puesto en marcha un amplio abanico de acciones destinadas a acabar con la (ya históricamente escasa) política ambiental y para favorecer a los grandes productores de soja y de ganado. Así mismo, el modo de vida de los Pueblos Indígenas o de los pequeños campesinos está siendo sistemáticamente negado y los apoyos que recibían se han cancelado.

El trabajo de concienciación sobre la importancia del Medio Ambiente; de diversificar la producción en el campo priorizando la alimentación y la salud de las familias; de re-plantar zonas de selva y de savana que habían sido quemadas anteriormente, etc, que se había logrado hacer en los últimos 50 años está ahora seriamente amenazado.

Bolsonaro está eliminando los mecanismos financieros que ayudaban a la preservación de la Amazonía, desmantelando los órganos públicos que se dedican a la vigilancia ambiental y haciendo declaraciones que animan a la deforestación y criminalizan movimientos sociales.

Así pues, si sobre una historia caracterizada por la distribución desigual de tierras y por la implantación de un sistema productivo basado en la monocultura de la soja y la ganadería extensiva, sumamos ahora un discurso institucional que exalta a los grandes productores, niega la destrucción de la Amazonía y suspende los fondos públicos para combatir los incendios o para apoyar a los pequeños campesinos, tenemos el coctel perfecto para los incendios masivos que se han producido y se producen en este rincón del Mundo.

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2. Uno de los países más desiguales del mundo

La família de la Darlete viu a l'Assentament Dom Pedro

Darlete vive al Asentamiento Don Pedro, una extensa comunidad rural aislada, en la que viven otras 400 familias en régimen de usufructo de la tierra. Madre de 7 hijos, sus ingresos dependen de lo que consigue vender a la feria quincenal que se organiza en São Félix do Araguaia: un poco de fruta, verdura y legumbres que lleva hasta la feria en un viaje de 6 horas encima un camión. La familia de Darlete percibe una ayuda del gobierno de 205 reales mensuales, unos 35 euros.

En la comunidad donde vive Darlete, para ir al médico -o al banco, o a correos-, tienen que hacer 3 horas de viaje por una carretera de tierra que en la época de las lluvias se transforma en un barrizal. Allí tampoco tienen servicios básicos como agua corriente o alcantarillado.

En esa situación, para familias como la de Darlete, quedarse a casa es sinónimo de pasar hambre. Salir a la calle y continuar su actividad de subsistencia es la única opción que tienen.

La situación en las grandes ciudades es parecida: el 6% de la población (más de 12 millones de personas) vive en “favelas”, donde la densidad poblacional es muy alta y la renta media no llega a los 100 euros mensuales. La mayoría tampoco tienen servicios como agua, alcantarillado o recogida de basura.

Para todos ellos y ellas, quedarse en casa no es una opción.

3. Un sistema sanitario en ruínas

La mayor parte del sistema sanitario de Brasil es privado. Además, si bien es cierto que existe un sistema público de la salud “universal”, el mismo es muy precario. Un ejemplo: un bebé que nace en el Araguaia tiene 7 veces más probabilidades de morir que si lo hace en España.

Pero, además, el sistema de salud pública no llega en condiciones a una buena parte de la población, sobretodo en áreas rurales y comunidades indígenas. Lo cierto es que, en Brasil una buena parte de la población no tiene ningún tipo de asistencia médica.

Aquí en el Araguaia, una de las regiones más distantes y aisladas, un solo hospital, con 1 único respirador, tiene que atender una área equivalente a toda Cataluña. Además, muchos de los poblados y asentamientos en los que viven centenares de familias están en 3 o 4 horas del médico más próximo.

Además, la adquisición de respiradores o tests de detección se ha visto comprometida por el hecho de que Brasil es uno de los últimos países donde la pandemia ha llegado. El mercado está totalmente saturado después de que el virus haya pasado por Asia, por Europa y esté en plena afectación en los Estados Unidos.

En este contexto, el descontrol de la enfermedad es evidente y, además, es plausible pensar que hay muchísimos más casos que los que nos dicen las cifras oficiales.

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