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Los 8 rasgos fundamentales para convertirnos en hombres y mujeres “nuevas”

Los 8 rasgos fundamentales para convertirnos en hombres y mujeres “nuevas”

Con mayor o menor lucidez, con lógica vital más o menos consecuente, ya hemos descubierto la sociedad hecha sistema, dentro de la estructura que nos envuelve y condiciona, bajo la inevitable solicitación de la coyuntura diaria.

La Iglesia, perita en eternidad y menos perita en historia, durante siglos, muchas veces, fácilmente sólo veía personas; o individuos, sólo; o, más dicotómicamente aún, a veces solamente veía almas…

Sin dejar de enfrentar nunca esa globalidad estructural en la cual se forja la historia humana y dentro de la cual acontece el Reino, deberíamos ahora redescubrir, comprometidamente, la persona, miembro de la sociedad y protagonista de la historia y del Reino.

El Hombre -el varón y la mujer- es un ser estructurado y estructurante. La historia, el sistema y el Reino lo hacen, pero, a su vez, él hace el sistema, la historia y el Reino.

Pedro passeando junto al Río Araguaia

En nuestra América Latina, por ejemplo, despierta hoy convulsivamente para la segunda liberación total, dos grandes hombres marxistas proclamaron, con sus palabras y con su vida -y con su muerte-, la utopía del hombre nuevo, la ensoñación incontenible del «hombre matinal»: el Ché y Mariátegui. Y en la revista «Amanecer» de marzo y abril de este año de muerte y de Gracia de 1982 acabo de leer un fragmento del libro premiado del comandante sandinista, Ornar Cabezas, sobre «la mirada del hombre nuevo» y «el hombre nuevo que está en la montaña…».

La reflexión y la vivencia de una espiritualidad de la liberación, en América Latina (en el Tercer Mundo, en el mundo más en general, pienso yo sinceramente), deberán tener como consideración y exigencia básicas la utopía necesaria del hombre nuevo.

Hace días que intento delinear, para mis adentros, los rasgos fundamentales del hombre nuevo. Y ese intento es lo que ofrezco ahora, como una contribución balbuciente al libro del DEI sobre «Espiritualidad y liberación en América Latina».

Nuestros teólogos, nuestros sociólogos, nuestros psicólogos y nuestros pastoralistas dirán su palabra mayor, científicamente. Y nuestros santos y nuestros mártires harán verdad -lo hacen ya, con caudalosa efusión- el rostro Latinoamericano del hombre nuevo.

Los rasgos del hombre nuevo serían, a mi modo de ver:

 

1. LA LUCIDEZ CRITICA

Una actitud de crítica «total» frente a supuestos valores, medios de comunicación, consumo, estructuras, tratados, leyes, códigos, conformismo, rutina…

Una actitud de alerta, insobornable.

La pasión por la verdad.

 

2. LA GRATUIDAD ADMIRADA, DESLUMBRADA

La gratuidad contemplativa, abierta a la trascendencia y acogedora del Espíritu. La gratuidad de la fe, la vivencia de la Gracia. Vivir en estado de oración.

La capacidad de asombrarse, de descubrir, de agradecer.

Amanecer cada día.

La humildad y la ternura de la infancia evangélica.

El perdón mayor, sin mezquindades y sin servilismos.

 

3. LA LIBERTAD DESINTERESADA

Ser pobres para ser libres frente a los poderes y a las seducciones.

La libre austeridad de los que peregrinan siempre.

Una morigerada vida de combate.

La libertad total de los que están dispuestos a morir por el Reino. 

 

4. LA CREATIVIDAD EN FIESTA

La creatividad intuitiva, desembarazada, humorada, lúdica, artística.

Vivir en estado de alegría, de poesía, de ecología.

La afirmación de la autoctonía.

Sin repeticiones, sin esquematismos, sin dependencias.

 

5. LA CONFLICTIVIDAD ASUMIDA COMO MILITANCIA

La pasión por la justicia, en espíritu de lucha, por la verdadera paz. 

La terquedad incansable. 

La denuncia profética.

La política, como misión y como servicio. 

Estar siempre definido, ideológica y vivencialmente, del lado de los más pobres.

La revolución diaria. 

 

6. LA FRATERNIDAD IGUALITARIA

O la igualdad fraterna.

El ecumenismo, por encima de razas y de edades y de sexos y de credos.

Conjugar la más generosa comunión con la salvaguardia de la propia identidad étnica, cultural y personal.

La socialización, sin privilegios.

La real superación, económica y social de las clases que están ahí, en orden al surgimiento de la sola clase humana.

 

7. EL TESTIMONIO COHERENTE

Ser lo que se es. Hablar lo que se cree. Creer lo que se predica. Vivir lo que se proclama. Hasta las últimas consecuencias y en las menudencias diarias.

La disposición habitual para el testimonio del martirio. 

 

8. LA ESPERANZA UTÓPICA

Histórica y escatológica. Desde el hoy para el mañana. La esperanza creíble de los testigos y constructores de la resurrección y del Reino.

Se trata de utopía, la utopía del Evangelio. El hombre nuevo no vive sólo de pan; vive de pan y de utopía.

Solamente hombres nuevos pueden hacer el mundo nuevo. Pienso que estos rasgos corresponden a los rasgos del Hombre Nuevo Jesús. Así de utópicamente vivió Él; esto enseñó en Belén, en la Montaña y en la Pascua; así nos configura trabajosamente su Espíritu, derramado en nosotros.

 

Publicado en el libro “Experiencia de Dios y pasión por el pueblo. Escritos Pastorales”, en 1983.

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La Tierra Sin Males de Casaldáliga

La Tierra Sin Males de Casaldáliga

En 1978, la Facultad de Teología de Catalunya, para conmemorar su 25 aniversario, decidió por unanimidad de su claustro académico nombrar Doctor Honoris causa al obispo Pedro Casaldáliga. Pero hubo un veto del Arzobispo local, aduciendo que Casaldàliga no era teólogo sino poeta.

El teólogo benedictino Lluís Duch escribió: “Casaldáliga no ha sido reconocido oficialmente como teólogo: para él quizá sea una suerte; para la institución hubiera podido significar la posibilidad de reconocer un profeta en su patria”.

Con este motivo escribí un largo artículo sobre la teología poética de Casaldáliga que le hice llegar.

Casaldáliga contempla el bello mundo indígena (el Araguaia, las garzas blancas, la aldea de los indios Tapirapé..) anticipo de la Tierra sin males, ahora destruido por los malditos latifundios y el Imperio. Llama a Romero “San Romero de América” y le dice a Pedro que deje la curia. Vive la pasión y la cruz con el pueblo, teme que le maten de pie, sube y baja del Carmelo, sin tener nada, ni llevar nada, no se cansa de esperar el Reino. Ve al Resucitado junto al mar de Tiberíades, con las llagas y las brasas del pan encendidas. Vive bajo el viento del Espíritu y se presenta al Padre con la mano llena de nombres.

Casaldáliga no sabía nada de lo sucedido en Barcelona y agradeció mi artículo. Posteriormente nos encontramos varias veces en Bolivia y otra vez en São Paulo en una reunión de obispos y teólogos latinoamericanos promovida por él.

Casaldáliga ha sido un buen pastor, un místico, profeta y poeta, teólogo de los pobres, de este octavo sacramento que el Espíritu administra: ¡la voz del pueblo! Quizás esto último es lo que a algunos les cuesta reconocer.

 

Texto de Víctor Codina, SJ

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Dios y la COVID19

Dios y la COVID19

Esta consulta sobre el “papel” de Dios en la pandemia del COVID19 se recibió en el portal teológico servicioskoinonia.org. Creemos que el punto de vista que aporta te puede resultar interesante en los días que estamos viviendo.

 

Favor de indicarme alguna reflexión que me ilumine en lo siguiente:

«En una familia cristiana uno de sus miembros se contagia del coronavirus, pero no muere; la familia da gracias a Dios sin cesar por su misericordia, por su bondad.
En la familia vecina, también cristiana, uno de sus miembros muere por el virus.
No da gracias a Dios.
Alguien de una tercera familia dice: ‘Hay que dar gracias a Dios por todo’».
¿Cómo explicar sencilla y teológicamente que Dios es misericordioso y bondadoso con TODOS, siempre?


 

Hola, amigo, saludos cordiales.

Mira, los tres casos que planteas están dentro de un mismo supuesto: arriba está Dios, que lo ve, lo sabe y lo puede todo, y por tanto podría evitarnos todo mal. Este «supuesto» es lo que filosóficamente llamamos «teísmo»: una forma de entender la Realidad, que incluye un segundo piso, el mundo sobrenatural paralelo, el cielo, en el que habita un Ente supremo, creador, gobernador del mundo, al que los griegos llamaron Theos… palabra que se transformó en Deus en latín, y luego en Dios en castellano. Por eso hablamos de «teísmo». Tu consulta está planteada «dentro de ese marco de comprensión» que das por supuesto, el teísmo.

Pues bien, fíjate, esa pregunta resulta tan difícil responder esa cuestión, que la humanidad no lo ha conseguido todavía, y son ya unos seis los milenios que llevamos haciéndonos acompañar por Theos. Los filósofos antiguos –algunos, incluso, cristianos– ya se la planteaban hace mil quinientos años en los mismos términos que hoy; dijeron:
Suponemos que Theos-Dios es todopoderoso y bueno:
– si puede librarnos y no quiere hacerlo, es que no es bueno…;
– y si quiere librarnos y no puede hacerlo, es que no es todopoderoso.
Como los filósofos no han encontrado respuesta, se ha hablado tradicionalmente de «el misterio del Mal». Porque no es un problema, sino un Misterio; los misterios, en realidad, no se pueden resolver; son inalcanzables para nuestra razón; sólo una «fe» religiosa puede intentarlo.

Veámoslo entonces desde la fe tradicional.

Para algunos, tiene razón la tercera familia, porque la fe nos asegura que Dios nos ama a pesar de todo, aunque no lo parezca, incluso aunque Dios nos envíe la muerte con la covid. Para la fe todo es posible, porque creer en Dios, significa confiar en él, ciegamente, pase lo que pase, parezca lo que parezca. La fe es una afirmación voluntariosa de la confianza, terca, contra toda evidencia. La fe teísta es un recurso valiosísimo de la naturaleza humana, porque nos transforma y nos da una fortaleza indestructible. Nada es imposible para quien tiene una fe teísta: Dios, siempre estará con esa persona, con esa comunidad o con ese pueblo.

¿Tiene, esa tercera familia, más fe que tú, que dudas y que te preguntas? No, simplemente tiene una fe «teísta». Ha echado mano de ese recurso, y le va bien. Tú también podrías hacerlo.

¿Será pues ésa, la «fe en Dios a pesar de todo», la respuesta que buscas al problema del mal? Date cuenta de que no hay una respuesta… hay muchas. Y ninguna «obligatoria», ni definitiva.

De hecho, hace bastante tiempo que hay bastantes cristianos que piensan que el teísmo, esa forma de entender la realidad, que dice que hay por ahí arriba un Ser Todopoderoso y Omnisciente que nos cuida y nos protege incluso con ángeles de la guarda, no sería la mejor manera de imaginar la estructura y el funcionamiento de la realidad. Parece como si fuera una explicación muy a la medida de nuestra imaginación. O sea: una explicación muy nuestra, muy humana (antropomórfica, dicen): arriba hay un Ser Supremo, una Persona como nosotros, un Padre precisamente, que lo sabe y lo puede todo, y lo controla todo, y, lógicamente, nos protege.

Claro, nos preocupa que esa forma de entender la realidad –toda ella apoyándose sobre la clave de la bóveda de esa Persona suprema allá arriba–, no resulte una explicación satisfactoria, porque, en efecto, hay muchos casos en los que no parece funcionar, parecería que no nos protege. Hay ya bastantes creyentes que perciben en sí mismos que esa explicación «teísta» no les convence, y se sienten aliviados al saber que no es la única explicación, y que pueden no creer en ella y buscar una nueva manera de explicar la realidad: sin segundo piso, sin nivel sobrenatural o celestial, sin un Theos ahí arriba/ahí fuera, que intervenga siempre que haga falta para cuidarnos a nosotros. Son personas a las que, por lo que han reflexionado, la explicación clásica (ese «teísmo») les parece increíble, como si hubiera sido elaborada para niños.

¿Y si lo que hemos llamado Dios fuera algo así como el alma, la potencia, el Misterio, la creatividad de este fantástico cosmos en el que estamos, del que provenimos, que somos, pero no un Alguien, un Señor misterioso por fuera o por encima del mundo?

¿Y si el cosmos, la Realidad, no tuviera dos pisos?, se preguntan. ¿Y si la explicación del mundo no estribara en la existencia de una Super-persona omnipotente y omnisciente controladora en un segundo piso? ¿Y si lo que hemos llamado Dios fuera algo así como el alma, la potencia, el Misterio, la creatividad de este fantástico cosmos en el que estamos, del que provenimos, que somos, pero no un Alguien, un Señor misterioso por fuera o por encima del mundo? Somos la primera generación a la que la ciencia actual le ha dado conocimientos que nunca imaginaron los humanos que nos han precedido. No tiene nada de extraño que las explicaciones que ellos nos transmitieron ya no sirvan; eran explicaciones muy perspicaces y llenas de buena intención, pero hoy, a nosotros, nos resultan atrasadas, se nos quedan cortas.

Nuestros bisabuelos pensaban que el mundo tenía 6.000 años de edad –lo que les había dicho la Biblia-. Por el tiempo en que nacieron nuestros padres se descubrió que estábamos en «una» galaxia, y pensaron que el mundo sería esa galaxia. Ahora sabemos que quizá sean trescientos mil millones de galaxias, con doscientos mil millones de estrellas cada una. Y la historia conocida de este cosmos no baja de los 13,700 millones de años. Hace sólo 25 años (1996) que hemos descubierto que existen planetas fuera de nuestro sistema solar. Y cosmos adentro, planetas como el nuestro, con capacidad de albergar vida… pueden ser trillones de trillones los que contengan vida… (¿vegetal, animal, humana, espiritual, religiosa…?) ¿También aquellos ‘humanos’ se explicarán la realidad echando mano de la existencia de un Dios que les entregó el mundo y les cuida a ellos frente a cualquier peligro local?

Hoy día la ciencia piensa que no es seguro que nosotros seamos lo más importante de este cosmos, ni que sea muy razonable pensar que por encima de todo hay Alguien que se encargue de encauzarlo todo.

Admirando el misterio profundo y bellísimo de la Realidad, de la materia, de las estrellas, las galaxias, la evolución del cosmos, el surgimiento de la Vida, de las especies humanas, la entrada de la Tierra (con los humanos) en el nivel de la Conciencia, de la reflexión, de la espiritualidad… los científicos, y muchos hombres y mujeres reflexivos, empiezan a percibir que tiene que haber una explicación más grande, más desintersada, más profunda… que se nos escapa, que sólo intuimos; y que es sagrada, por cualquier parte que se la mire: tanto desde las partículas subatómicas y el mar profundo de sopa cuántica que las constituye, como desde ese cuerpo global cósmico que rebosa Creatividad y Misterio. A lo mejor este fantástico Cosmos, tan radicalmente diferente de aquél que a nuestra misma generación nos enseñaron cuando fuimos niños, bien considerado, no necesita de un relojero que lo haya montado… ni un vigilante universal que supervise cualquier posible fallo (que lo sea o que nos lo parezca a nosotros), ni que tome a su cargo proteger nuestra especie frente a todas las demás –incluidas las de los desconcertantes virus mutantes–. Hoy día la ciencia piensa que no es seguro que nosotros seamos lo más importante de este cosmos, ni que sea muy razonable pensar que por encima de todo hay Alguien que se encargue de encauzarlo todo para que no nos pase nada malo a los humanos… ni siquiera frente al covid.

Muchas personas que hoy día se dan cuenta de ello, ya no pueden seguir creyendo con aquella seguridad con la que nos nuestros abuelos creyeron la historia y el sentido del cosmos que las religiones les presentaron como una doctrina de fe obligatoria bajo pena de pecado mortal (!).

La verdad más cierta y humilde es que no tenemos explicación. La ciencia nos dice que «apenas estamos abriendo los ojos»… Todavía no sabemos dónde estamos parados: qué es esto, ni de dónde viene, ni a dónde va, o qué hacemos nosotros aquí, o si somos sólo un episodio fugaz de una aventura cósmica infinitamente mayor. Muchas personas que hoy día se dan cuenta de ello, ya no pueden seguir creyendo con aquella seguridad con la que nos nuestros abuelos creyeron la historia y el sentido del cosmos que las religiones les presentaron como una doctrina de fe obligatoria bajo pena de pecado mortal (!).

Estamos en un momento histórico realmente interesante: a la vez acosados por un virus, deslumbrados por la ciencia, decepcionados de nuestras antiguas seguridades religiosas que se nos han quedado cortas, como la ropa que dejamos atrás cuando crecimos. No es fácil captar todo el conjunto, ni reconocer y ubicar las limitaciones de nuestro conocimiento. Pero es posible que la contemplación del Misterio de la Realidad nos llene de comprensión, de humildad y de apertura, para seguir creyendo en la Vida, en el Cosmos, y en la Creatividad Misteriosa que todo lo embebe.
Aun sin respuesta a la «pregunta por Dios, el Covid y el problema del mal», tal vez podemos instalarnos en la Paz y confiar, en comunión con el sabio Misterio Divino del Cosmos, después de hacer todo lo posible por controlar al covid. Aunque nos duelen sus ataques y no tenemos respuestas para explicárnoslo, nos podemos sentir serenos y confiados en esta Comunión divina con el Cosmos.

Tal vez ésa sea nuestra mejor «respuesta».

 

Consulta recibida en la página: servicioskoinonia.org

 

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Dia de los Pueblos Indígenas 2021: la lucha Xavante continúa

Dia de los Pueblos Indígenas 2021: la lucha Xavante continúa

Una de las luchas más intensas y significativas de los pueblos indígenas en todo Brasil fue la retomada de la Tierra Indígena Marãiwatsédé, en el estado brasileño de Mato Grosso, que tuvo lugar en 2012 trás 50 años de lucha, no siempre pacífica.

En 1965, las familias xavantes fueron sacadas a la fuerza de sus tierras ancestrales por el gobierno militar y llevadas en aviones de la Fuerza Área Nacional (FAB) a la Misión Salesiana de São Marcos. El grupo agrícola Ometto -propiedad de la familia del gigante del azúcar y el alcohol Cosan- se hizo con la zona. Como resultado de ese traslado forzoso murieron más de 150 indígenas y las familias del pueblo Xavante de Maraiwãtsédé fueron separadas.

 

[…] Y los blancos comenzaron a acercarse para robar la tierra. Así, fueron llegando más y más. Nuestra tradición era dividir el pueblo, porque el espacio era grande. Ya estaba cerca de abare’u hacer la ceremonia, pero cuando los blancos ya estaban cerca, nuestro uuu no había hecho la ceremonia. Entonces comenzó la trampa detrás de la tierra. Eran inteligentes.
Tserewa’wa Declaración al MPF

 

Las tierras de los Xavante fueron vendidas posteriormente a holdings agroindustriales internacionales, como la italiana Agip Petroli, que explotaba la finca Suiá-Missu, construida en la deportación. Como explica Pedro Casaldáliga en su Carta Pastoral de 1971, en la década de 1970, la Fazenda Suiá-Missu contaba con unas 695.000 hectáreas, “una superficie mayor que la del propio Distrito Federal”.

Durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente de 1992, celebrada en Río de Janeiro, el Pueblo Xavante presionó a las autoridades nacionales e internacionales y el presidente de Agip, Gabriele Cagliari, -que se suicidaría poco después en una cárcel italiana, acusado de corrupción- se comprometió públicamente a devolver la zona a los Xavante.

Sin embargo, como contaba el periódico italiano La Repubblica en 1993: «el sueño de los Xavante, expulsados de sus tierras en 1966, se quedó en un sueño. Las 168 mil hectáreas de la hacienda Suiá Missú, en Mato Grosso, un año después, siguen siendo propiedad de Agip Petroli».

El litigio con los Xavante permaneció bajo la inacción del gobierno brasileño durante más de cinco años, hasta que la Tierra Indígena Marãiwatsédé fue legalmente reconocida por el presidente de la República brasileña, Fernando Henrique Cardoso, en 1998.
 
Agência Pública: Mapa da área Xavante no Araguaia
 
Antes, sin embargo, el gobierno de São Félix do Araguaia y algunos agricultores de la región animaron a 2.000 ocupantes ilegales a invadir la zona. El conflicto se hizo inminente: en 2004, se informó de que tres agricultores que invadían las tierras habían contratado a un pistolero para que matara a Dom Pedro Casaldáliga. Aunque fue amenazado, rechazó la escolta policial y continuó su labor pastoral y social con normalidad, diciendo que sólo la aceptaría cuando todos los campesinos tuvieran derecho a ella.

A lo largo de 50 años de exilio forzoso, los Xavante fueron constantes en la defensa de sus derechos. Cuando fueron expulsados, deportados -esa es la palabra, fueron deportados- seguían ligados a esta tierra, venían todos los años a recoger pati, una palmera para hacer adornos.

Los Xavante siempre reclamaron la tierra donde estaban enterrados sus mayores. Y siempre tenían en mente su tierra.
 

“La Tierra Marãiwatsédé está en nuestro corazón”

 
A pesar de ser una área legalmente reconocida en 1998, no fue hasta los últimos meses de 2012 que el Supremo Tribunal Federal (STF) ordenó la retirada real de los invasores y la entrada efectiva del Pueblo Xavante a la Tierra Indígena Marãiwatsédé. El día 7 de noviembre de 2012 comenzaron a entregar en el lugar los avisos que pedían a los invasores que se fueran. Finalmente, tras cuarenta y seis años de exilio, los Xavante vieron reconocido definitivamente el derecho a su territorio.

La salida de los invasores, sin embargo, no fue pacífica y fue necesaria la intervención de la Fuerza Nacional para desalojar a las personas que permanecían en la zona. Hubo enfrentamientos organizados con la policía y vandalismo para destruir (aún más) las tierras de los indígenas. Debido a este conflicto, Pedro Casaldáliga tuvo que abandonar sua casa de São Félix do Araguaia debido a las amenazas de muerte que recibió.

 

Marãiwatsédé hã
Tôtsena ti’a na watsiri’ãmo Wahõiba duré
Höiba-téb’ré hã, Ãhawimbã Date itsanidza’ra hã
Ahãta te Oto aimatsa’ti’ a na Ítémé we’re’iwadzõ
mori hã adza Oto ãma wawa’utudza’rani
Ti’a’a’a’ana… Ai’uté hã ãma ipótódza’ra hã
Tedza Oto ãma tsitébrè ti’a’a’a’ana.

La Tierra Marãiwatsédé está  en nuestros corazones  y en nuestras almas.
Cuando aún éramos pequeños nos sacaron de este lugar.
Pero hoy hemos reconquistado nuestra tierra,
nuestro hogar ahora de vuelta descansaré en esta tierra,
en esta tierra, en esta tierra…
Aquí nací y en esta tierra se criarán nuestros hijos.

Marcio Tserehité Tsererãi’ré

 

Sin embargo, la tierra que los indígenas retomaron era muy diferente a la que se les quitó por la fuerza: en 2012, al menos dos tercios de las 165 mil hectáreas de la reserva habían sido deforestadas por madereros, ganaderos y ocupantes ilegales. Marãiwatsédé llegó a liderar el ranking de las tierras indígenas más deforestadas del país.

Marãiwatsédé, que fue el próspero hogar de los Xavante durante siglos, se enfrenta hoy al desafío vital de la escasez de alimentos, la escasez de agua, los suelos degradados por la deforestación y, además, las invasiones puntuales y los incendios intencionados que, incluso hoy en día, se siguen registrando en la zona.

Sin embargo, poco a poco y siempre en lucha, los Xavante están consiguiendo vivir en su tierra ancestral y están construyendo pueblos y organizándose. Más de 1.200 indígenas viven hoy en las tierras de Marãiwatsédé.

El camino es largo y será muy difícil. No faltan las amenazas.

Pero el Pueblo Xavante de Marãiwatsédé no tiene miedo. Para ellos, la esperanza siempre gana.

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La Semana Santa de Casaldáliga

La Semana Santa de Casaldáliga

MARZO DE 1985

 

Semana Santa. De noche, inmensa, la luna de nisán entre los árboles frondosos de Luciara. Y ráfagas de lluvia y un silencio sobrecogedor. Bancos de peces suben el Araguaia y la pesca se hace, estos días, como un juego fácil. Vamos a celebrar la Cena del Señor.

«Mi presbiterio», disperso, cada sacerdote en medio de sus comunidades, todos lejos. Yo, obispo a pesar de todo, con ellos, con todo ese pueblo de Dios en el campo [sertão]. Cristiano como todos; queriendo serlo. Obispo de todos ellos. Esta es mi heredad en esta patria que me ha asignado el Espíritu.

Aquí, en Luciara, consagré hoy los santos óleos. Digamos que donde está el obispo, allí está su catedral.

Un muchacho, ya hombre, me pregunta en nombre de sus compañeros si “faz mal” jugar a las cartas hoy, en casa, solo para matar el tiempo, en esta total abstinencia de bares, billar y música. Con el pescado de la abstinencia -aquí tan al alcance de la mano- se come también hoy ritualmente la patata dulce y la calabaza, bañadas en leche de coco.

La chiquillería -con las velas y los mosquitos, los charcos y la media luz de las calles- y otros ya menos chicos también tumultúan el viacrucis callejero.

La Vigilia pascual será a orillas del Araguaia. Una alta hoguera debajo de la luna íntegra. El agua del río en un pote karajá y el cirio y las velas, la luz de Cristo y su eucaristía, la nueva Pascua, nuestra Pascua. He llevado la comunión a once enfermos o imposibilitados, ya en el umbral de la paz varios de ellos. Y mañana será «aquel día que el Señor hizo», para siempre.

La soledad y la simplicidad tornan la fe accesible. Y el dolor del mundo hace la Pascua apasionadamente deseable.

En esta pared cruda de nuestra casa misión -las pajas viejas y los murciélagos-, el Cristo de Dalí, como visto desde el Padre, se abalanza, ofrecido, sobre el mundo. Y el mundo es un caos de nubes, quizás de mar, informe creación primera; pero ya rompe en él -reverberos del Día- la luz del Crucificado. Otra luz, quizás la fe, viene del mundo y alarga generosamente el brazo izquierdo de Cristo en una sombra inacabable, como el perdón, como la caridad.

«No basta con dar pan, hay que dar trabajo», reza, en la pared también, un viejo cartel, blanco y azul, de un calendario del MIEC-JECI, al pie de la imagen derrumbada de un hombre en paro. «Tierra es vida», grita aún en el póster central de la casa un cartelillo, ocre y marrón, de la «Semana del Indio de 1984».

A orillas del Araguaia hemos bendecido el fuego nuevo de la Pascua y el agua bautismal. La luna nos ha presidido como un inmenso lucernario. Y en la procesión de velas y cantos y el pote karajá hemos ido a la iglesia para celebrar la eucaristía de la Vigilia mayor. Yo llevaba el cirio pascual, para aprender a ser diácono servidor, quizás. De pronto, una ráfaga de viento ha apagado el cirio y casi todas las velas. Pero a mi lado, como un símbolo evangélico, muy pequeña la niña, seguía ella con su vela encendida, y ha devuelto la luz al obispo y a toda la comunidad.

 

Pedro Casaldáliga, 1985

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